La ultraderecha en Austria: el legado de Haider


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El ascenso de la ultraderecha en Austria va ligada irremisiblemente a la figura de Jörg Haider, hijo de nazis y líder del Partido de la Libertad de Austria (FPÖ por sus siglas en alemán) desde 1986, bajo cuyo mando pasaron de ser una tercera fuerza anecdótica con un 9.7% de los votos a convertirse en un partido de Gobierno. En sólo cuatro años pasaron a tener el 16.6% de los apoyos, en gran parte gracias al mensaje xenófobo y nacionalista que el fallecido gobernador de Carintia supo hacer calar entre la clase trabajadora del país, alejando su mensaje de los círculos intelectuales, de los que había obtenido demasiados apoyos.

En las elecciones europeas recientemente celebradas, el FPÖ ha conseguido un 12,78% de los votos, lo que le otorga 4 asientos en el Parlamento Europeo. Por su parte, su escisión, el aún más radical BZÖ, se ha quedado sin representación pese a lograr el 4,59% de los apoyos. Entre ambas suman un 17,37% del electorado.

Historia de una escisión

En los ’90 el FPÖ vivió su momento clave: con un 22.5% de los votos en las elecciones de 1994 y un 21.9% en las de 1995 radicalizaron aún más el mensaje, hasta el punto que forzaron la primera gran escisión en el partido. Pese a que los que abandonaron la formación lograron representación parlamentaria en los comicios de 1999, nada impidió al FPÖ convertirse en el segundo partido del país con un 26.9% de los votos, accediendo a la vicecancillería.

La Unión Europea reaccionó al mensaje extremista de Haider con duras sanciones a su Gobierno, lo que le costó perder casi la mitad de sus apoyos en 2002, pasando al 10.6% del total. Fue entonces cuando Haider, enfrentado con la rama más moderada de sus filas, decidió fundar la Unión por el Futuro (BZÖ), con la que en un año logró arañar el 4.1% de los votos (la ultraderecha sumó entonces un 15.1% de los votos totales, contando al FPÖ). En las últimas elecciones celebradas, las de 2008, el BZÖ confirmó su ascenso hasta el 10.7% de los votos, mientras que el FPÖ escaló hasta el 17.5%, lo que supone un apoyo total del 28.2% de la población a los postulados racistas y radicales de ambas formaciones.

Haider murió en un accidente de tráfico tras conducir al doble de la velocidad permitida bajo los efectos del alcohol. Aunque su formación sigue llorando la pérdida de su líder (PDF), que fue enterrado con honores de estado, la revelación de que el líder de la ultraderecha mantenía una relación homosexual con su delfín, Stefan Petzner, ha dejado una herida abierta en sus filas cuyas consecuencias sólo se conocerán tras los próximos comicios nacionales.

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