Lula y Lugo admiten falta de acuerdo y postergan la discusión sobre Itaipú

  • Brasilia, 8 may (EFE).- Los presidentes de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y Paraguay, Fernando Lugo, admitieron hoy que no han podido llegar a un acuerdo sobre Itaipú y abrieron un paréntesis en las discusiones sobre un asunto "muy sensible" para ambos países.

Brasilia, 8 may (EFE).- Los presidentes de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y Paraguay, Fernando Lugo, admitieron hoy que no han podido llegar a un acuerdo sobre Itaipú y abrieron un paréntesis en las discusiones sobre un asunto "muy sensible" para ambos países.

"No se ha firmado ningún acuerdo", pero se acordó una nueva reunión en Paraguay, en julio próximo, "para asumir compromisos que permitan avances en todos los asuntos bilaterales", dijo Lugo en una rueda de prensa junto a Lula, en la que ambos admitieron que las diferencias sobre la represa binacional de Itaipú se mantienen.

Hasta entonces, ministros de ambos países seguirán discutiendo el asunto, que el Gobierno paraguayo ha amenazado con llevar a la justicia internacional si finalmente no hay acuerdo.

El presidente brasileño calificó de "productivo" el encuentro que tuvo con Lugo la víspera, que concluyó ya entrada la noche sin declaraciones y sin que se firmaran quince acuerdos que esperaban por la rúbrica de los mandatarios.

"Tuvimos una reunión productiva, a pesar de que no firmamos ningún acuerdo debido a que detectamos los focos en que tenemos que avanzar", explicó Lula.

Según dijo el mandatario brasileño, "no existe ningún tabú" en la relación con Paraguay y "es posible avanzar en un tema tan nervioso y tan sensible" para ambos países como es la represa hidroeléctrica.

Desde la campaña electoral que lo llevó al poder, Lugo exige una revisión del Tratado de Itaipú, que regula las operaciones de la represa inaugurada en 1982 y construida con capitales brasileños.

Lugo sostiene que el tratado firmado por las dictaduras que gobernaban entonces en ambos países contiene cláusulas "leoninas" que perjudican a su país y deben ser modificadas, pero Brasil se opone con el argumento de que el propio documento dice que no puede ser alterado hasta su vencimiento, en el año 2023.

Según el tratado, Brasil y Paraguay se reparten en partes iguales la electricidad generada y la energía no usada debe ser vendida al otro socio a un precio fijo, un punto que Lugo no acepta, pues quiere libertad para vender sus excedentes a terceros países.

Paraguay satisface su demanda con el 5 por ciento de la energía de Itaipú y el resto acaba en Brasil, que paga por ella unos 300 millones de dólares, pero Lugo sostiene que esa cifra debe subir a unos 2.000 millones de dólares anuales.

También hay diferencias sobre la deuda que se mantiene por la construcción de la represa, cifrada hoy en cerca de 19.000 millones de dólares y que ambos países pagan por partes iguales.

Paraguay dice que la deuda debe ser auditada, pues considera que "ya ha sido pagada" y que aumenta cada año debido a un "complejo sistema de intereses dobles".

En la rueda de prensa, Lugo dejó claro que, pese al ambiente de "cordialidad" y "respeto" en que transcurrió la reunión, "Paraguay no ha renunciado a ninguna de sus reivindicaciones".

Reiteró incluso que las discusiones sobre Itapú apuntan también a "la recuperación de la dignidad de todos los paraguayos", con lo que dio a entender que no dará el brazo a torcer respecto a la revisión del tratado, que Brasil no acepta.

Lula insistió en que Brasil está dispuesto a "colaborar con el desarrollo de Paraguay", pues no quiere ser "una isla de prosperidad cercada de países con dificultades".

Entre las ofertas de Brasil, está la construcción de una línea de transmisión desde Itaipú hasta Asunción, a un coste de 200 millones de dólares, y de dos puentes sobre el fronterizo río Paraná.

Asimismo, baraja la posibilidad de ofrecer créditos para el desarrollo de la industria paraguaya y favorecer la inversión de empresas brasileñas en el país vecino.

Tras la rueda de prensa, celebrada en la Base Aérea de Brasilia, Lula y Lugo viajaron hacia la ciudad de Campo Grande, 850 kilómetros al suroeste de la capital, para asistir a la inauguración del Tren del Pantanal, un ferrocarril que recorrerá ese vasto humedal que se extiende por parte de Brasil, Paraguay y Bolivia.