Lula y Lugo aplazan firma de acuerdos al persistir diferencias sobre Itaipú

  • Brasilia, 8 may (EFE).- Los presidentes de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y de Paraguay, Fernando Lugo, decidieron aplazar la firma de varios acuerdos que tenían previsto suscribir esta semana debido a que no consiguieron resolver las diferencias entre ambos países sobre la hidroeléctrica binacional de Itaipú.

Brasilia, 8 may (EFE).- Los presidentes de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y de Paraguay, Fernando Lugo, decidieron aplazar la firma de varios acuerdos que tenían previsto suscribir esta semana debido a que no consiguieron resolver las diferencias entre ambos países sobre la hidroeléctrica binacional de Itaipú.

Ambos mandatarios, en una rueda de prensa conjunta que concedieron hoy en Brasilia en el último día de la visita oficial de Lugo a Brasil, anunciaron su decisión de reunirse en julio próximo en Asunción para proseguir las conversaciones y suscribir todo lo que quedó pendiente.

"No hemos firmado ningún acuerdo pero asumimos el compromiso de, en una fecha próxima en Paraguay, reunirnos para asumir compromisos que permitan avances en todos los asuntos bilaterales", dijo Lugo.

El presidente paraguayo reconoció que había otros acuerdos que podían ser firmados independientemente de las negociaciones sobre Itaipú pero que, de común acuerdo, prefirieron juntarlo todo para poder firmarlo después.

"Tuvimos una reunión productiva, a pesar de que no firmamos ningún acuerdo debido a que detectamos los focos en que tenemos que avanzar", aseguró por su parte Lula.

Pese a la falta de acuerdos, Lugo conmemoró los resultados de su visita oficial a Brasil debido a los avances alcanzados, al ambiente de respeto y solidaridad en las conversaciones y a que regresa a su país sin haber renunciado a ninguna de las reivindicaciones paraguayas en torno a Itaipú.

"Paraguay no ha renunciado a ninguna de sus reivindicaciones. Seguiremos conversando para llegar a acuerdos que permitan la recuperación de la dignidad de todos los paraguayos", aseguró Lugo, quien tuvo como una de sus banderas electorales la renegociación del Tratado de Itaipú.

El presidente paraguayo dijo que las conversaciones proseguirán en la mesa de negociaciones creada por ambos países a comienzos de este año para abordar sus diferencias en torno a la hidroeléctrica que comparten y que es la mayor del mundo en operación.

Agregó que, cuando vuelva a reunirse con Lula en Asunción, probablemente entre el 10 y el 15 de julio próximo, espera que las negociaciones hayan avanzado en torno a la cogestión plena en la hidroeléctrica y a la definición de las obras de Itaipú que aún están pendientes.

De acuerdo con el presidente brasileño, la reunión permitió demostrar que no existe tabú en las conversaciones entre los dos países y que, si Itaipú es un tema sensible para ambos países, los gobernantes tienen que asumir la responsabilidad de abordarlo.

"Estamos de acuerdo que la dirección (de la hidroeléctrica) sea paritaria y que hay que concluir obras necesarias", dijo Lula.

"Estoy convencido de que podremos avanzar, siempre teniendo en cuenta que es un tema muy sensible", agregó.

El presidente brasileño dijo que, además de lo que pueda ser acordado con relación a Itaipú, Brasil está dispuesto a ayudar a Paraguay en todo lo que pueda para incentivar su desarrollo.

Agregó que pretende incentivar a los empresarios brasileños a que produzcan en Paraguay.

"No queremos ser una isla de prosperidad en el continente cercada de países con dificultades", dijo Lula.

Lugo ya había dicho la víspera que "a nadie le conviene tener un vecino pobre, pues a veces eso puede significar no una amenaza o un peligro, sino una cierta incomodidad".

Paraguay defiende una revisión del Tratado de Itaipú para poder recibir mayores beneficios.

El Tratado establece que la energía producida sea dividida en partes iguales, pero como Paraguay abastece casi todas sus necesidades con el 4% de la generada por Itaipú, le vende el resto de su cuota a Brasil.

Paraguay quiere que Brasil eleve de 300 millones de dólares a 2.000 millones de dólares al año lo que paga por la energía excedente, y reivindica libertad para poder vender su parte libremente, incluso a otros países.