Obama admite que no previó enfrentarse a "tantos asuntos críticos" a la vez ni la magnitud de la crisis económica

WASHINGTON, 30 (EUROPA PRESS)

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, hizo balance ayer en horario de máxima audiencia de sus primeros 100 días en la Casa Blanca y, en una esperada rueda de prensa en la que dio un repaso a los principales asuntos de actualidad, admitió que cuando aún se encontraba en plena carrera hacia la Presidencia no contaba con que "tantos asuntos críticos" iban a coincidir en el tiempo ni con que se enfrentaría a una crisis económica de tal magnitud.

Uno de los periodistas planteó a Obama cuál había sido su mayor sorpresa desde que había llegado a la Casa Blanca y el mandatario aludió, entre otros aspectos, a la delicada situación de la economía. Aseveró que en pocos meses han coincidido "un gran número de asuntos críticos", en referencia a política exterior, económica o incluso la gripe porcina, y subrayó que no había anticipado cuando se preparaba para gobernar que tendría que lidiar con "la peor crisis económica desde la Gran Depresión".

Aun así, Obama mantuvo el tono optimista ya expresado en anteriores discursos y, aunque reconoció que Estados Unidos sólo se encuentra en el comienzo de la recuperación, celebró los "progresos". "Pero no estoy satisfecho", matizó.

El mandatario norteamericano celebró el plan presupuestario de 3,4 billones de dólares aprobado en el Congreso porque, a su juicio, sienta las bases del crecimiento de Estados Unidos a medio plazo. "No podemos regresar a una economía construida en un montón de arena", advirtió, en alusión entre otros aspectos a la burbuja inmobiliaria, la falta de regulación y, en definitiva, a iniciativas que "permitieron que la imprudencia de unos pocos amenazase la prosperidad de todos".

"Tenemos que sellar una nueva fundación para el crecimiento, una fundación que reforzará nuestra economía y nos ayudará a competir en el siglo XXI, y eso es exactamente lo que este presupuesto comienza a hacer", agregó.

"CÓMODO" TRAS PROHIBIR EL 'WATERBOARDING'

Respecto a la suspensión de las técnicas de interrogatorio más controvertidas utilizadas por la CIA, tales como la asfixia simulada --'waterboarding'--, Obama aclaró que se sentía "muy cómodo" tras haberlas retirado porque podrían suponer una forma de tortura. En este punto, citó al ex primer ministró británico Winston Churchill y recordó que él también prohibió estas técnicas porque entendió que "corroen el carácter de un país".

En el ámbito de la inmigración, el demócrata apostó por el diálogo con el Partido Republicano y por trabajar codo con codo con los miembros del Congreso, entre los que precisamente se encuentra su otrora rival durante las últimas elecciones, el senador John McCain. Obama situó este debate en un punto destacado de la agenda a corto y medio plazo, ya que entiende que Estados Unidos no puede mantener un "sistema migratorio roto". "No es bueno para nadie".

IRAK Y PAKISTÁN

En el ámbito de política exterior, Obama dijo que los últimos atentados "espectaculares" en Irak son una causa de preocupación, pero subrayó que este tipo de acciones han descendido en comparación con el año pasado. En cualquier caso, mostró su confianza en la fortaleza del Gobierno iraquí y recordó que "el sistema político se está sosteniendo y funcionando" en el país árabe.

Por este motivo, y aunque todavía quedan cosas por hacer en Irak, defendió la retirada militar gradual de Irak. Expresó su confianza en que los equipos sobre el terreno trabajen "eficazmente" con las autoridades locales de cara a transferir todas las competencias después de las elecciones generales.

Preguntado por Pakistán, Obama se declaró "confiado" respecto a posibilidad de verificar que el arsenal nuclear almacenado por Pakistán es seguro. El inquilino de la Casa Blanca indicó que el Ejército paquistaní sabe el peligro que podría acarrear que este armamento "cayese en las manos equivocadas".

Asimismo, indicó que la mayor amenaza para Pakistán no es India, país vecino, sino la extensión del extremismo en su propio territorio. "Estamos empezando a ver que el Ejército paquistaní se toman con mucha más seriedad la amenaza armada de los milicianos extremistas", remachó.

El presidente estadounidense reveló una preocupación "grave" no tanto por la situación armamentística como por la política en Pakistán. Obama incidió en que el Gobierno es "muy frágil" y apenas puede proporcionar gran parte de los servicios básicos a la población.