Un acongojado Uruguay despide a Mario Benedetti

Por Patricia Ávila

MONTEVIDEO (Reuters) - Insustituible, único, inmortal, fueron palabras con las que los uruguayos despidieron el lunes a uno de sus escritores favoritos, Mario Benedetti, quien falleció el día anterior a los 88 años, dejando un legado de varios premios y poemas que tocaron el corazón de muchos.

Cientos de uruguayos desfilaban frente al ataúd del escritor, algunos de ellos entre lágrimas, para dar el último adiós al poeta en el imponente Salón de los Pasos Perdidos del Congreso, en Montevideo.

"Una persona como Mario nunca muere, se siembra", expresó el presidente Tabaré Vázquez a periodistas al abandonar el velatorio.

Decenas de coronas de flores recibidas -del presidente venezolano Hugo Chávez, del pueblo cubano, del cantante español Joaquín Sabina, entre otros- fueron colocadas en el salón cercanas al féretro.

"Entiendo que en Uruguay haya un sentimiento de duelo, pero no es exclusivo de Uruguay. Basta ver las noticias de todo el mundo para ver que hay muchísimos lectores de Benedetti -y gente que no lo leyó- que también está de duelo", dijo el escritor portugués José Saramago a una radio uruguaya.

Benedetti será velado en la sede del Congreso durante todo el lunes, día que fue decretado de luto nacional, y el martes por la mañana se realizará su entierro.

El escritor al amor, la soledad, el compromiso político y últimamente también a la muerte, falleció el domingo en su casa, días después de recibir el alta de un hospital privado de Montevideo donde había sido internado por una afección intestinal crónica.

La salud del poeta, que también sufría de asma crónico, se deterioró tras la muerte en 2006 de su esposa Luz, con quien estuvo casado 60 años.

Su carrera se extendió durante seis décadas que incluyeron novelas, poemas, ensayos y obras de teatro.

"Es alguien insustituible, el primero que me diría que no, es él, pero yo insistiría, sigo insistiendo, hay insustituibles y Mario es uno de ellos", dijo a Reuters el cantautor Daniel Viglietti, amigo cercano de Benedetti con quien compartió el espectáculo "A Dos Voces" y llenó auditorios a través de los años.

El cantautor catalán Joan Manuel Serrat, quien en 1985 grabó como canciones textos de Benedetti en el álbum "El Sur también existe", dijo desde España que la poesía del uruguayo "tocaba directamente el corazón de la gente".

Antes de morir, Benedetti daba los últimos retoques a un libro de poesías que pensaba titular "Biografía para encontrarme".

"Es una gran tristeza para las estanterías, pero va a seguir vivo en los estudiantes que lo van a seguir leyendo y admirando", dijo el artista plástico Carlos Páez Vilaró, quien agregó que pese a que está enfermo, asistir a la despedida de Benedetti era un "tema de honor".

UNICO E INMORTAL

Alicia se apoyó en una de las columnas del salón mientras intentaba luchar con los sollozos tras pasar frente al ataúd de Benedetti, rodeado de coronas de flores.

"Lloro porque lo quería mucho, pensé que lo podía conocer pero se me fue antes", dijo la mujer, de unos 40 años y acompañada de dos hijas.

Políticos, embajadores y personalidades de la literatura también se presentaron en el Congreso para dar el último adiós al poeta.

"Hay mucho dolor por esta pérdida física pero también la convicción de que Mario va a seguir vivo en nuestra memoria. Era un único muy especial", comentó a Reuters el senador Danilo Astori, precandidato a la presidencia de la gobernante izquierda.

Con voz pausada y suave, que encontraba fuerza en sus poemas y narraciones, Benedetti llenaba auditorios en cada presentación de sus libros. Su carrera literaria comenzó en 1949 y desde 1992 hasta 2008 publicó casi una obra por año.

Benedetti ganó en 1999 el premio Reina Sofía de Poesía y en 2005 el Menéndez Pelayo.

"¿Qué será de Montevideo, mutilada de él? (...) ¿qué será de nosotros, sin su bondad inexplicable?", escribió Eduardo Galeano, en el sitio de internet del diario argentino Página12.

Montevideo era un tema recurrente en las obras de Benedetti, quien debió exiliarse durante la dictadura militar que gobernó Uruguay entre 1973 y 1985 por su militancia política de izquierdas.

Tras pasar por Argentina, Perú y Cuba escapando de la represión militar, el escritor y su esposa se radicaron en España. Tras el regreso de la democracia, Benedetti alternó entre ambos países para evitar el frío del invierno que acentuaba su asma.

"Somos tantos los discípulos de este maestro entrañable que más allá de la muerte física se las va a arreglar para seguir influyendo y provocándonos energía y creación", afirmó Viglietti.