Uriarte dice que la construcción de la paz comporta "defender los derechos humanos incluso para los mayores culpables"

El Obispo pide aceptar que "somos un pueblo plural que, por encima de sus diferencias, está llamado a convivir pacíficamente"

ARANTZAZU (GUIPÚZCOA), 4 (EUROPA PRESS)

El Obispo de San Sebastián, Juan Maria Uriarte, aseguró hoy que la construcción de la paz postula una "ética que proclama el derecho a la vida y reprueba firmemente los asesinatos y ofrece sin reticencias a todas las víctimas acompañamiento, apoyo, compensación, reparación". Asimismo, señaló que comporta "defender, incluso para los mayores culpables, el núcleo de aquellos derechos humanos intangibles que en ningún caso deben ser violados".

Uriarte pronunció estas afirmaciones en su mensaje con motivo la tradicional Marcha Diocesana a Arantzazu, que se celebra hoy en esta localidad guipuzcoana bajo el lema 'Somos familia. Somos en familia', donde consideró que la consecución de la paz "requiere de todos aceptar que somos un pueblo plural que, por encima de sus diferencias, está llamado a convivir pacíficamente".

El prelado donostiarra apuntó que la construcción de la paz "reclama de todos un corazón pacífico y pacificador" y postula, asimismo, "una ética de la paz que proclama el derecho a la vida y, en consecuencia, reprueba firmemente los asesinatos y ofrece sin reticencias a todas las víctimas acompañamiento, apoyo, compensación, reparación" porque ellas son las que "sufren en su carne la mayor injusticia".

No obstante, señaló que construir la paz comporta también "defender, incluso para los mayores culpables, el núcleo de aquellos derechos humanos intangibles que en ningún caso deben ser violados" y recordó las palabras del Papa Juan Pablo II en las que abogaba por "ponderar con conciencia serena los derechos y las justas aspiraciones de los pueblos".

"FLEXIBILIDAD"

A su juicio, la construcción de la paz reclama de todos los ciudadanos "flexibilidad y magnanimidad para recortar nuestras aspiraciones, incluso legítimas, en aras de una paz que es más grande y más importante que la imposible armonización de todas ellas".

Además, Uriarte consideró necesario trabar unas relaciones humanas "impregnadas de espíritu reconciliador" así como el "tomar con toda seriedad el compromiso de orar intensa y perseverantemente" por obtener la paz.

Finalmente, aseguró que la Marcha a Arantzazu quiere ser "expresión auténtica y pública de nuestra fe común en un tiempo en el que predomina la indiferencia" y manifestar la voluntad "firme" de los cristianos de ser "activos constructores de una paz que se retarda hasta el punto de poner a prueba nuestra esperanza".

"Quiere, particularmente, en este año, orar y comprometerse por una familia sana en la que prevalezcan el amor, la libertad, la fe. Quiere, en fin, ser símbolo de todo nuestro itinerario cuaresmal y ejercicio que nos dispone para vivir intensamente la Semana Santa", concluyó.