La porfía en el PSOE


  • Me resulta muy poco edificante para el PSOE exponerle y sumirle en la pelea barriobajera que está teniendo lugar entre sus bases en las Redes Sociales, y ya extendida a cualquier lugar de España

  • Cuando los “sanchistas” han hecho gala de ser los “más de izquierdas”, Susana Díaz les ha espetado que “todos en el PSOE somos de izquierdas”. Tiene razón, aunque al decirlo esté abriendo una brecha entre los socialistas.

Javier Fernández no tiene información de Rajoy sobre contactos con la Generalitat

Javier Fernández no tiene información de Rajoy sobre contactos con la Generalitat MADRID/OVIEDO | EUROPA PRESS

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En el debate interno que vienen protagonizando el PSOE y sus militantes ha aparecido un nuevo reproche, una nueva reconvención tan inoportuna como innecesaria en este momento: ¿quién es más de izquierdas?

No quiero revolver en las brasas porque ya están demasiado agitadas, de modo que mi intención es aportar un poco de luz a este tiempo de penumbra en el seno socialista. Hace falta poner la mejor voluntad e intención en los nuevos tiempos. Como socialista, pero sobre todo como ciudadano, mi reflexión no quiere invalidar a nada ni a nadie sino en todo caso valorizar a todos.

Y me delato primeramente. En las anteriores Elecciones Primarias para Secretario General (SG) del PSOE voté al candidato presentado por la Corriente Izquierda Socialista, Pérez Tapias. Como quiera que IS no parece dispuesta a presentar candidato en estas próximas Primarias, no podré repetir mi voto. Si, como parece, van a ser Pedro Sánchez, Patxi López y quizás Susana Díaz quienes pujen, yo votaré a Patxi López. ¿Por qué? Por cercanía, por conocimiento exhaustivo de su persona, y porque me parece ahora mismo el que mejor puede gestionar nuestra debacle. Podría echarle en cara su empecinamiento en el “no es no” de Pedro Sánchez pero, vencida su obstinación, su comportamiento está siendo el más razonable y constructivo de todos. Delatado ya, me permito hacer algunas aportaciones al debate en relación con los últimos acontecimientos.

Me resulta muy poco edificante para el PSOE exponerle y sumirle en la pelea barriobajera que está teniendo lugar entre sus bases en las Redes Sociales, y ya extendida a cualquier lugar de España adonde acuden los líderes para mostrar sus bíceps mucho más que sus buenas maneras, sus semblantes y sus posiciones. No es nada razonable que quienes optan a la S.G. programen reuniones en recintos ajenos al partido (salvo que en esos lugares el partido no disponga de recintos propios), y organicen viajes en autocares para que las fotos muestren afluencias irreales y copiosas. Tampoco lo es que, incluso, se programen actos para sopesar las posibilidades de quien aún no ha hecho públicas ni su candidatura ni sus pretensiones. El primero de los métodos que censuro lo ha usado Sánchez, y el segundo la aún candidata en ciernes Susana Díaz. Sólo Patxi López está siendo comedido, usando siempre que le es posible las instalaciones del propio partido.

El PSOE precisa serenidad y cordura, y para eso es imprescindible que sus líderes sean tal, serenos y cuerdos. Cuando los “sanchistas” han hecho gala de ser los “más de izquierdas”, Susana Díaz les ha espetado que “todos en el PSOE somos de izquierdas”. Tiene razón, aunque al decirlo esté abriendo una brecha que pone a los socialistas a disputarse entre sí sobre lo accesorio y no sobre lo fundamental. Lo fundamental es volver a ser la alternativa más fuerte para derrotar al PP. Con eso casi sería suficiente. Además, es preciso tener en cuenta que estamos en trance de elegir un S.G. que gobierne la nave socialista, la active y la atempere. Será el nuevo S.G. el que deba propiciar debates fructíferos que lleven al PSOE a pergeñar un partido capaz de discernir y debatir en lugar de embrollar y forcejear. En esta empresa cuentan factores que tienen que ver sobre todo con el carácter del futuro líder, y con su capacidad para compaginar ideas y posiciones diferentes.

Como mero ciudadano, -aspecto que debo separar de mi condición de socialista, de modo que me considero un “ciudadano socialista”-, me ciño a hechos constatables y valorables desde mi condición de persona que asiste e interpreta la realidad. El PSOE ha sido el partido que convirtió la Transición española en estabilidad, que implantó el Estado de Bienestar del que disfrutamos en España (que el PP ha venido cercenando), que pacificó el país huyendo de venganzas y vaguedades, que modernizó y estabilizó territorialmente esta España de “charanga y pandereta, cerrado y sacristía, devota de Frascuelo y de María, de espíritu burlón y de alma quieta” (Antonio Machado), que introdujo a España en Europa y en el Mundo, en suma, que dignificó a los españoles.

Por eso, como ciudadano sin más, deseo que el PSOE recupere su fuerza y su crédito para que siga construyendo este Estado llamado España, uninacional o plurinacional, tanto da pues no es eso lo que ahora está en debate. El PSOE ha de ser socialista, ni más ni menos, como reza su “S”, aunque los tiempos y las circunstancias han de ser las que le dicten las políticas más adecuadas para resolver o atenuar los problemas de sus ciudadanos. Quien ocupe la Secretaría General del PSOE deberá poner énfasis en mostrarse conciliador/a para que quepan en el PSOE cuantos más votantes y ciudadanos… Toda vez que con los afiliados y militantes no llegamos para configurar la mayoría necesaria.

Fdo. JOSU MONTALBÁN