33 años y medio de cárcel para el acusado de matar a un guardia civil en Salou

TARRAGONA, 2 (EUROPA PRESS)

La Audiencia de Tarragona ha condenado a 33 años y medio de cárcel al acusado de matar a un guardia civil durante un forcejeo en Salou en marzo de 2007. A Santos Silveiro G.M. se le condena por un delito de homicidio, dos intentos de homicidio, atentado con instrumento peligroso, robos con violencia e intimidación, detención ilegal, posesión ilícita de armas y dos faltas de lesiones.

El condenado tendrá que indemnizar a los familiares de la víctima con 240.000 euros. Por su parte, Jean Carlos U.P., ha sido condenado a cinco años y medio de prisión por atraco, detención ilegal, lesiones y atentado, mientras que Victoria Carolina T.P. tiene una pena de dos años y nueve meses de prisión por atraco.

El juez afirma que la declaración del acusado en la que dijo que quien había disparado contra la víctima era otro agente "no es verosímil", y apunta a la contradicción que existe entre su declaración el primer día de juicio y la del último día, cuando hizo uso del derecho a la última palabra.

La sentencia remarca que inicialmente, el acusado dijo que la víctima cayó con él cuando se dio un golpe en la espalda, pero en la última sesión, según el juez, se contradijo al afirmar que la víctima le lanzó.

También admite que hay "lagunas" en la investigación del caso y que la alteración del escenario del crimen "han provocado en buena medida una mayor complejidad del enjuiciamiento", aunque también afirma que es "prácticamente imposible" que los agentes que estuvieron en el momento de los hechos hubieron construido una versión alternativa con el objetivo de ocultar que el agente había disparado contra su compañero.

El juez considera probado que los acusados planearon el atraco a los joyeros con antelación, cuando supieron, después que lo preguntara Victoria C. a la joyera, que vivían cerca. El día de los hechos, la chica controló el cierre del establecimiento y avisó a Jean Carlo y a Santo Silveiro mediante un móvil del que borró las llamadas salientes y escondió la tarjeta Sim cuando fue detenida.

Los acusados se encontraban dentro del edificio donde forzaron con una palanqueta la puerta del cuarto de limpieza del garaje, y esperaron a los joyeros. Cuando llegaron, los abordaron tapados con pasamontañas y guantes, les amenazaron con una pistola sin munición y un cuchillo, y les obligaron a entrar al cuarto. Allá estuvieron atados y amenazados cerca de una hora a oscuras. Según la sentencia, la intención era retenerles hasta el día siguiente para conseguir dinero de la joyería, pero el hombre les engañó fingiendo un ataque al corazón y pudo librarse y escapar junto con su esposa.

En la huída, los joyeros se encontraron con Santos, que intentó detenerles sin lograrlo, aunque mantuvieron un forcejeo. Como los retenidos gritaban auxilio, los acusados decidieron huir del lugar y se fueron en ascensor hasta el ático con la intención de salir por la terraza, pero no pudieron porque la puerta estaba bloqueada.

Mientras, ya entraban en el edificio agentes de la Guardia Civil, que habían sido alertados del intento de atraco. Tres de ellos, entre los que se encontraba la víctima, llegaron al ático, dieron el alto al acusado, y vieron como éste ponía las manos en la pared. Al ir a retenerle, la víctima, que iba desarmada, le cogió por los brazos. El acusado tiró al otro agente al suelo, le arrebató el arma con la mano izquierda y también hizo golpear a la víctima en la cabeza contra un cristal contra incendios. Después disparó al primer agente, que evitó la bala, y se giró para disparar a la víctima desde corta distancia produciéndole la muerte.

Después intentó huir, pero el tercer agente le detuvo con un disparo. Por lo que se refiere al otro acusado, que se había escondido en el rellano, fue visto por los agentes que le detuvieron.