Acusado de violar el día de Navidad a una chica en Granada confiesa los hechos ante el tribunal

GRANADA, 13 (EUROPA PRESS) Un joven de nacionalidad marroquí, que fue juzgado hoy en la Audiencia de Granada como acusado de violar el 25 de diciembre de 2007 a una chica en la capital granadina, confesó ante el tribunal haber cometido los hechos, por los que se enfrenta a una pena de hasta 18 años de cárcel. Se trata de la petición que hizo la acusación particular en sus conclusiones definitivas, por un delito de violación y otro de robo con violencia, porque, al concluir la agresión, el procesado se llevó el móvil de la víctima, que luego fue encontrado en su domicilio. La Fiscalía considera que no existió ánimo de lucro, por lo que no cree que exista el delito de robo y sí el de agresión sexual, por el que solicita nueve años de cárcel para el inculpado. La defensa, que no hizo pregunta alguna al acusado ni al resto de los testigos y peritos propuestos, también contempló la comisión de agresión sexual, pero mantuvo que el día de los hechos su patrocinado consumió alcohol y drogas, por lo que señaló que concurren las atenuantes de embriaguez y afección de sustancias estupefacientes y confesión de los hechos --al haberlos admitido--, por lo que, según su consideración, debería ser condenado a un año y seis meses de cárcel. El procesado, que necesitó la traducción simultánea de una intérprete, confesó haber violado a la joven, a la que agarró previamente fuertemente del cuello, y aseguró haber consumido pastillas, hachís y alcohol en su casa antes de atacar a su víctima, y dijo que fue quien le incitó a mantener relaciones sexuales, según aseguró ante el tribunal. Por contra, la chica manifestó que fue sobre las cinco de la madrugada y a la altura del Puente de los Basilios donde fue abordada por su agresor, que le apretaba el cuello, hasta el punto de que llegó a pensar que iba a matarla. Posteriormente la llevó a un espacio situado entre una furgoneta y un coche y allí la violó, sin que nadie pudiera auxiliarla, a pesar de que intentó llamar la atención a dos jóvenes que pasaban por la zona. Tras la agresión, la chica, según declaró, tuvo que recibir tratamiento psicológico, necesita pastillas para dormir, no ha vuelto a ir sola por la calle y perdió su empleo, puesto que el día posterior a los hechos no acudió a su puesto de trabajo. La denunciante dijo no conocer de nada a su agresor, al que reconoció posteriormente en una fotografía que le mostró un funcionario del Servicio de Atención a la Familia de la Policía Nacional, según declaró el agente ante el tribunal, que indicó que, cuando la vio, se puso muy nerviosa al comprobar que era el que figuraba en la imagen. Los médicos forenses confirmaron que las lesiones encontradas en el cuerpo de la chica son coherentes con su relato de lo que sucedió, y las psicólogas que la atendieron señalaron que el desasosiego, los trastornos del sueño o la inestabilidad emocional padecidas por la joven son los síntomas propios de un trastorno postraumático crónico como consecuencia de la agresión sexual sufrida.