Condenado a 10 años de cárcel el autor del disparo mortal al empresario de La Herradura en 1998

GRANADA, 17 (EUROPA PRESS)

La Audiencia de Granada ha condenado a la pena de diez años de prisión a Antonio C.P., de 66 años y natural de O Grove (Pontevedra), como autor del disparo que acabó con la vida del empresario de La Herradura (Granada) Daniel B. en 1998, hechos por los que tendrá que indemnizar a su familia en la cantidad de 220.000 euros.

Concretamente, deberá pagar 180.000 euros a la viuda y otros 40.000 a los herederos de Joaquín B., el padre del empresario que falleció durante la tramitación de la causa. Asimismo, a los familiares directos del fallecido no podrá acercarse ni comunicarse el ahora condenado por un periodo de cinco años.

La Sección Primera absuelve al procesado del delito contra la salud pública del que estaba acusado junto a otras seis personas, en las que los magistrados tampoco ven responsabilidad penal, ya que "no ha quedado acreditado" que formasen todos parte de una banda organizada que tuviese como finalidad la entrada de grandes cantidades de hachís desde Marruecos a España utilizando una planta mejillonera, como sostenían el fiscal y la acusación particular.

En la sentencia, a la que tuvo acceso Europa Press, se considera probado que el 19 de mayo de 1998 Antonio C.P. viajó en compañía de otro de los inicialmente acusados a la localidad de La Herradura, en Almuñécar, adonde llegaron a media tarde. Tras encontrarse con varias personas y visitar chiringuitos de la playa, el primero se encontró entre las 2 y las 3 de la madrugada con Daniel B., con el que mantenía "serias discrepancias" por el uso de una planta mejillonera.

Esas desavenencias, según precisa el tribunal, venían motivadas porque Antonio había invertido dinero en la misma y pretendía, según Daniel, utilizarla para introducir hachís desde Marruecos, a lo cual se negaba éste.

Tras detener el vehículo que conducía el empresario granadino, Antonio se acercó y, "en circunstancias que no se han acreditado", utilizando un arma de fuego que no ha sido hallada, disparó a Daniel alcanzándole en el cuello. A continuación el autor del disparo se marchó a Galicia y viajó hasta Caracas, donde permaneció hasta que fue extraditado, en enero de 2003.

NO EXISTIÓ ALEVOSÍA AL EXISTIR AMENAZAS

La Sala no estima que en el homicidio concurriese la circunstancia de alevosía, como señaló la acusación particular, puesto que existían amenazas anteriores continuadas sobre la víctima, que creía además que Antonio tenía un arma de fuego y temía por su vida, por lo que de hecho llevaba un palo de béisbol que no llegó a utilizar, "lo que supone que daba plena credibilidad a las amenazas". Tampoco, según consta en la resolución, los forenses y especialistas establecieron cómo pudo producirse el ataque, por lo que no puede aplicarse la agravación solicitada.

Los magistrados reconocen además que, si bien no existe prueba directa de la autoría del hecho, sí constan en la causa "suficientes indicios" para concluir "de forma inequívoca" que Antonio fue el autor de los disparos que acabaron con la vida de Daniel B.

Apuntan así a la existencia de amenazas reiteradas al empresario, como declararon varios testigos durante la vista oral; el segundo de los indicios es la presencia del ahora condenado en la localidad de La Herradura en el día y la hora en que se produjo el crimen; el tercero es que un testigo vio a Antonio C.P. en la ventanilla del vehículo de Daniel; y, por último, el cuarto indicio es la huida "precipitada" del procesado a Caracas, sin resultar creíble su testimonio, en el que aseguró que se fue del país porque allí tenía familia y porque estaba amenazado, con una coartada "totalmente falsa".

No se ha acreditado sin embargo en qué fase de preparación se encontraba el supuesto plan de Antonio para traficar con droga, ni siquiera que todos los procesados se conociesen entre sí y estuviesen de acuerdo en tal idea.