El acusado de incendiar dos veces el piso de su ex novia en Fuensalida (Toledo) niega los hechos

Su médico de cabecera afirma que de forma voluntaria quiso ponerse en tratamiento psiquiátrico "para controlar sus impulsos agresivos"

TOLEDO, 26 (EUROPA PRESS)

J.G.R.G., conocido como el "Plumas" y acusado de incendiar en Fuensalida (Toledo) el piso de su ex compañera sentimental, R.A.R., en dos ocasiones, y de forma sucesiva, negó hoy los hechos que ocurrieron el 28 de julio de 2007.

Durante la primera sesión de la vista oral, celebrada hoy en Toledo, el acusado, que declaró haber sido toxicómano aunque en la época en la que sucedieron los hechos solo consumía "porros", y de cocaína de forma ocasional, aseguró que el día anterior al incendio estuvo todo el día con R.A.R, porque tenían una buena relación, y que llegaron a casa por la noche después de tomar unas cervezas.

Ese 28 de julio, según el acusado, abandonaron el piso, del que él no tenía llaves, poco antes de las ocho porque R.A.R tenía que ir a trabajar, y añadió que fue ella quien le dijo que fuese bajando y le esperara en el coche, porque se le había olvidado algo.

El procesado explicó que su ex compañera le dejó, antes de irse a trabajar, en el bar Abadía, cerca de la vivienda que ambos compartían, y que fue allí, donde pasadas la 9.00 horas entró un hombre alertando del fuego en una vivienda cercana.

Al salir corriendo, tras comprobar que el incendio se estaba produciendo en la casa de R.A.R., se hizo un esguince, y cuando llegó a la zona acordonada, donde estaba su ex novia, ésta comenzó a gritarle, y a decir que "no quería ni verle".

Siguiendo los consejos de la Guardia Civil se marchó del lugar de los hechos, y se fue a comer a casa de su madre, que vive cerca, y luego a tomar café a casa de una hermana. El acusado negó por tanto haber regresado a casa de R.A.R. para volver a incendiar la vivienda.

Tras asegurar que fue su abogado, una vez ya estaba en la cárcel, quien le informó de que en el piso de su ex compañera ese mismo día se había registrado un incendio, negó haber insultado a los agentes de las Fuerzas de Seguridad y haber amenazado a R.A.R con quemar su casa y matarla.

No obstante, el procesado, que desmintió también haber ido a comprar gasolina a la estación de servicios del pueblo, admitió ser nervioso y estar en el momento en el que sucedieron los hechos, en tratamiento psiquiátrico "para controlar sus nervios".

A preguntas de la acusación particular, J.G.R.G. dijo después que fue al piso sobre las 3.30 horas, pero no que entró porque la vivienda estaba precintada para comprobar los daños ocasionados, y negó que la noche de antes, llegara de madrugada a casa de R.A.R dando gritos, porque estuvo toda la noche con ella.

Por último, a instancias del abogado de la defensa, el acusado insistió en que pasó toda la mañana en el bar, y que no tuvo conocimiento del suceso hasta que un hombre entró en el establecimiento alertando del fuego.

CONTINÚAS AMENAZAS A LA VÍCTIMA

El siguiente testimonio fue el de la víctima, R.A.R, que aseguró haber roto la relación sentimental que tenía con el acusado dos meses antes del incendio, y haber sufrido desde entonces continúas amenazas, amenazas que primero denunció y después retiró "por pena, por miedo o por ignorancia".

La ex compañera sentimental del acusado, que reiteró en varias ocasiones no recordar muy bien lo que ocurrió el día de antes del incendio, aunque aseguró que pasó la noche con él, afirmó no recordar tampoco si en el momento de los hechos J.R.G.R. tenía llaves de su casa.

La víctima, que tampoco se acuerda de haber estado en la gasolinera del pueblo el día anterior al incendio, defendió que el procesado le dijo: "espero que tengas un buen seguro porque te voy a quemar la casa", y que por ello se llevó a sus hijos de ese piso.

La víctima dijo que se fueron sobre las 7.00 de su casa, porque ella tenía que trabajar, que cuando abandonó la casa todo estaba normal, y que fue la Guardia Civil quien fue a buscarla a trabajo para alertarle de lo que había ocurrido. Tras lo sucedido ese sábado tuvo que irse a casa de sus padres, y fue el lunes posterior cuando le informaron del segundo incendio.

Insistió durante su declaración en que el acusado en esa época era agresivo, en que tenía miedo de que le hiciera algo, y en que esa noche le recomendó que se marchara de Fuensalida porque la iba a quemar su casa.

AGRESIVO Y BAJO INFLUENCIAS DEL ALCOHOL

En calidad de testigos declararon varios vecinos del inmueble. Casi todos coincidieron en conocer de vista al acusado y saber que mantenía una relación sentimental con R.A.R., y en que oyeron golpes y gritos la madrugada previa al incendio.

Algunos de los vecinos afirmaron que le vieron entrar de nuevo en el edificio una vez los bomberos habían extinguido el primer fuego, e incluso vieron que subía de nuevo al piso quemado, que estaba precintado, y le advirtieron de que se iba a meter en un problema, aunque no avisaron de su presencia en el edificio a las Fuerzas de Seguridad.

Otro de los testigos confesó ver que el acusado se alejaba de la zona en la que está el edificio, sobre las 13.30 horas, e incluso uno de ellos dijo que le vio con una cosa en la mano, aunque no supo precisar el qué.

En lo que coincidieron todos los testigos de los hechos es en que el acusado estaba algo bebido, y se mostraba agresivo, sobre todo cuando la policía le detuvo.

Por su parte, un trabajador de la Estación de Servicios de la localidad dijo que tanto el acusado como la víctima estuvieron juntos la tarde del viernes repostando, pero negó haber servido combustible al procesado.

También declaró el camarero del bar la Abadía, que dijo que el acusado entró en el establecimiento sobre las 8 de la mañana, y que una hora después, aproximadamente, se marchó, regresando un cuarto de hora más tarde. El joven aseguró haber conocido la noticia del incendio al mediodía, porque en ningún momento entró un hombre alertando del fuego, como declaró el procesado.

El último en comparecer en esta primera sesión de la vista oral fue el médico de cabecera del acusado, que explicó que J.G.R.G ha sido toxicómano de larga duración, y que de forma voluntaria quiso ponerse en tratamiento psiquiátrico, "para controlar sus impulsos agresivos", impulsos que se pueden acentuar con el consumo de drogas o de alcohol, según indicó.