El fiscal pide 10 años para el empleado de una residencia de Llíria acusado de abusar de una anciana

VALENCIA, 5 (EUROPA PRESS)

El ministerio fiscal reclamó hoy en la sección cuarta de la Audiencia Provincial de Valencia una pena de 10 años de cárcel para un trabajador de una residencia del municipio valenciano de Llíria, que desempeñaba funciones de auxiliar de clínica, acusado de abusar sexualmente de una anciana aquejada de alzheimer en agosto de 2007. El hombre negó hoy los hechos que se le imputan y aseguró que lo "único" que hizo fue poner un pañal a la víctima y acostarla, mientras que otra compañera aseguró que fue testigo de la violación.

El hombre explicó, en su declaración ante el tribunal, que el día 6 de agosto de 2007 trabajaba en el turno de noche en la residencia, en la que llevaba como auxiliar de clínica desde hacía más de un año y medio. Sobre las 23.30 horas, indicó que se reunió con la otra empleada que había en el centro para hablar sobre la medicación de los ancianos y, seguidamente, ella se fue a la lavandería y él se quedó hablando por teléfono móvil con su mujer.

Tras ello, observó a la residente, de unos 80 años, en la salita de la televisión, sin el pijama, sin el pañal y con unas zapatillas de ir por casa. Entonces, afirmó que, a pesar de que lo normal es cambiar a los internos en sus habitaciones, como en este caso no había nadie más allí y la mujer estaba "inquieta", le puso en este habitáculo el nuevo pañal.

Para hacerlo, indicó que giró a la anciana, la apoyó sobre el sofá de espaldas a él, cara a la pared, y la sujetó por los hombros para ponerle el nuevo pañal. Aseveró que no mantuvo un forcejeo con ella pero que le tuvo que obligar para que se inclinara, porque "se retorcía". En total, dijo que le tuvo que cambiar hasta tres veces el pañal.

En el transcurso de esta actuación, afirmó que se le pudo "escapar" algún pelo del brazo o del pecho y caer en la vagina de la víctima. Lo que sí reiteró es que ni se bajó los pantalones ni la penetró. "Eso es incierto", dijo, "yo sólo le cambié, le puso el pijama y la volví a acostar". En este sentido, la mujer del acusado, que en ese momento estaba embarazada, declaró que su marido, con el que llevaba siete años conviviendo, tenía relaciones "normales", y "nunca me pidió nada extraño".

Sin embargo, la otra empleada que se encontraba esa noche en la residencia afirmó que al bajar a la lavandería, se percató de que se le habían olvidado los cascos de música, con lo que volvió a subir al tercer piso. En ese momento escuchó gritos de la mujer, con la que la buscó y finalmente la encontró en la sala de la televisión, donde el hombre "la violaba". "Estoy muy segura de lo que vi", aseveró.

Al ver la escena, le preguntó a él qué es lo que estaba haciendo, y éste le contestó "no pasa nada, no digas nada". No obstante, ella se puso "nerviosa", le contó lo sucedido a la cocinera y llamó al dueño, al que le dijo lo que había pasado. Éste, sin embargo, le comentó "que no dijera nada a nadie porque sabía las consecuencias".

"ERA UN CABALLERO"

Tras ello, se fue al centro de salud, y a la víctima se la llevaron a un hospital, donde le exploraron. Explicó que no se esperaba eso de su compañero, puesto que "era un colaborador, un caballero, que nunca se pasó conmigo y que me enseñó fotos de su familia". No había tenido ningún problema con él, ni con el resto de sus compañero, según aseguró.

Recordó que la anciana no estaba atada en la cama porque era "muy tranquila" y "nunca se levantaba sola por la noche", y aseveró que aunque se podía vestir y quitar la ropa, no sabía ponerse las zapatillas de estar por casa. También indicó que el mismo día en que ocurrieron los hechos recibió un burofax en el que le decían que le habían despedido "por haber denunciado".

Una de las hijas de la anciana expuso en su declaración que recibió una llamada sobre las 7.00 horas por parte de la Guardia Civil alertándole de lo ocurrido, y que cuando acudió a la residencia para pedir explicaciones se lo negaron todo, a pesar del informe médico, y le dijeron que la denunciante estaba "loca". En ese momento cambiaron a su madre de centro, pero sigue sin poder dormir bien.

LAS "CLIENTAS" DEL CENTRO

Por su parte, el administrador de la residencia indicó que se enteró de lo ocurrido porque le llamó de madrugada el acusado y le dijo que una compañera le estaba molestando. Entonces, dijo que intentó hablar con la otra empleada, pero que como estaba "muy alterada" le fue imposible. Así, se puso en contacto con la cocinera y le explicó que el hombre había abusado de una de las "clientas" del centro.

Él les dijo "a todos" que si había indicios de delito "llamaran a la Guardia Civil" o si había algún daño, al centro de salud. "No me desplacé hasta la residencia y tampoco amenacé a la empleada". Al día siguiente confirmó que la despidió porque se ausentó de su puesto de trabajo, y que también despidió al director, porque "no funcionaba bien".