Juzgan en Valencia a dos hermanos acusados de matar a su tío a golpes con una bombona de gas butano

El hijo menor de edad de la sobrina acusada se conformó

con dos años de internamiento cerrado por estos hechos

VALENCIA, 11 (EUROPA PRESS)

El fiscal pide provisionalmente 17 y 18 años de prisión para dos hermanos, Antonio y Josefa M.N, a los que acusa de asesinar en Valencia el 13 de junio de 2007 a su tío, de 75 años y minusválido, de golpes en la cabeza propinados primero con un objeto contundente tipo maza y posteriormente con una botella de butano. Al primero, le imputa la autoría material mientras que considera a la mujer inductora y cooperadora necesaria. Un hijo de la acusada, menor de edad, ya fue juzgado en la correspondiente jurisdicción por estos hechos, y se mostró conforme con dos años de internamiento en régimen cerrado más libertad vigilada por autor como cooperador necesario.

El representante del ministerio público, en su exposición de hechos, explicó al tribunal del jurado que cree que el móvil del crimen obedece a una cuestión de reparto de dinero y drogas de la víctima, que mantenía una relación de pareja con su sobrina, con la que compartía el piso. La acusación particular eleva a 25 años la petición de cárcel para cada uno de los dos acusados mientras que las defensas rechazan la participación de sus clientes en los hechos.

Para el abogado de Antonio M., el sobrino no cometió los hechos, por lo que no existe el delito ni cabe hablar de autoría. El letrado de la otra acusada --que sostuvo que la víctima era narcotraficante, abusaba de la sobrina y negó que fueran pareja-- afirmó que la mujer llamó a su hermano como petición de auxilio tras una fuerte discusión que mantuvo ese día con su tío y, cuando llegó, se encerró en su habitación sin saber lo que ocurría, obligada por el acusado.

El abogado reconoció que es posible que la mujer, en alguna ocasión, hubiera pedido la muerte de su tío, pero sin tener intención de que falleciera, porque era víctima de "frecuentísimos" malos tratos, de abusos y porque temía una "brutal" paliza del tío, al que su hijo le quitaba dinero, si no aparecía la cantidad sustraída. Esta situación hizo que el día de los hechos, el menor decidiera tomar "cartas" en el asunto y pedir ayuda a Antonio M., al que abrió la puerta de la casa.

Por ello, descartó la participación en el crimen de su clienta, para la que reclama la absolución o alternativamente cinco años y siete meses de cárcel por, bajo un miedo insuperable, arrebato u obcecación, no impedir los hechos y no tratar de llamar a la Policía, ante la que sostuvo que se reconoció culpable por proteger a su propio hijo.

Según el relato fiscal, los hechos sucedieron sobre las 3.30 horas del 13 de junio de 2007. Los acusados se habían puesto de acuerdo para matar a su tío y Antonio, tras recibir nueve mensajes y una llamada telefónica de su hermana y su sobrino, accedió a la casa con unas llaves, vestido con un mono, gorro, guantes y zapatos de distinto número al suyo, con el fin de no dejar huellas.

El acusado sorprendió a la víctima en su habitación cuando se iba a acostar y sin dejarle posibilidad de defensa, le golpeó con un objeto contundente en la cabeza hasta que cayó al suelo y, una vez ahí, al ver que aún estaba vivo, le aplastó el cráneo con una bombona de butano. Posteriormente, en presencia de su hermana y sobrino, trataron de simular que era un robo por lo que sacaron los cajones de la habitación y volcaron el contenido en la cama. Josefa y el menor llamaron a la policía y vecinos para indicarles que habían encontrado el cadáver de su tío y que alguien había entrado en la casa mientras dormían.

Además, según el fiscal, los dos acusados han ofrecido distintas versiones de lo sucedido esa noche. De hecho, señaló que Antonio M. llegó a confesar, llorando, que pensaba que éste era el "crimen perfecto". Asimismo, se dispone de una grabación que otra de las hermanas del acusado le hizo --porque lamentaba que solamente la mujer fuera a pagar por el crimen-- en la que confiesa la muerte y se jactaba de hecho. La grabación llegó a la policía a través de un testigo protegido.