La familia del acusado del crimen de una mujer en San Blas dicen que es un cabeza de turco

La juez denegó pruebas como el vídeo del metro de la estación de Simancas, donde el acusado estaba en el momento del asesinato

El marido de la fallecida declaró que los asesinos medían 1,55 y eran menores, mientras el acusado mide 1,75 y tiene 44 años, relata su hermana

MADRID, 17 (EUROPA PRESS)

La familia de Rafael Gómez, uno de los presuntos autores del asesinato en febrero de 2008 de una ciudadana china en el distrito de San Blas, en Madrid, denuncia que el acusado lleva más de un año en prisión preventiva sin pruebas que sustenten su situación procesal y el hombre es "un cabeza de turco" y con su encarcelamiento pretenden acallar la alarma social creada tras el crimen.

En declaraciones a Europa Press, la hermana del acusado, Belén, reconoce que su hermano "Rafi", como ella le llama, es un toxicómano portador del VIH, con hepatitis C y un historial delictivo plagado de delitos menores, la mayoría robos con fuerza de coches, pero "se le está haciendo esto porque es un toxicómano y porque es un drogadicto que molesta en la calle, sino no le habría tocado", sentencia al borde del llanto.

"No hay nada claro y no sé por qué tiene que estar en prisión hasta que salga el juicio", se pregunta repetidamente, a la vez que enumera las contradicciones en que incurre la acusación en el caso.

De hecho, el marido de la fallecida, presente en el momento del asesinato, no identificó a Rafael en ningún momento porque, según su propio testimonio, los verdaderos autores eran menores de edad y de baja estatura, mientras que el hermano de Belén tiene 44 años y mide más o menos 1,75, según aseguró ella.

Además, el abogado de Rafael sostiene que la instrucción se basa en un testigo que incurre en "múltiples contradicciones" y critica que la magistrada al frente del Juzgado de Instrucción número 5 de Madrid, eche por tierra la mayoría de pruebas que solicita para demostrar la inocencia de su defendido. "Le denegaron la libertad provisional porque según la juez: cómo va a dejar en la calle a alguien que no tiene oficio ni beneficio", criticó Belén.

Hasta el momento, la defensa de Rafael ha presentado ante la Audiencia Provincial de Madrid varios recursos contra la denegación de pruebas básicas para esclarecer la autoría de los hechos, como la identificación de los confidentes que llevaron a la detención del acusado, es decir, la verificación de las comunicaciones de la Policía o el visionado de las cintas de seguridad de la estación de metro de Simancas o una prueba forense para determinar si Rafa es zurdo.

En este sentido, mientras que el marido de la asesinada declaró que la persona que disparó utilizó su mano izquierda, la hermana de Rafael aseguró que éste es diestro. La juez fundamentó su ingreso en prisión en la versión del único testigo que lo identificó en una de las ruedas de reconocimiento. Sin embargo, éste manifestó previamente que no podría reconocer a los implicados porque llevaba el rostro cubierto con pasamontañas.

La Juez tampoco quiere llamar para testificar a un amigo de Rafael que estaba con él en el momento de los hechos, ya que no confiere credibilidad a su versión. Más de un año después de lo sucedido, Rafael sigue en prisión a la espera de un juicio que se podría demorar hasta después de verano. "Anímicamente está desmoralizado porque ha visto el sumario, se lo ha leído y ve que no hay ninguna prueba contra él y no entiende que hace en la cárcel metido si es inocente", comentó con tristeza la hermana.

No obstante, Belén, que está segura de su inocencia, tiene confianza en que la dureza del golpe le haya venido bien y que, una vez fuera de la cárcel, podrá recuperarse en su casa, con su familia.