La mujer acusada de matar a su amante niega que le clavara un cuchillo

MÁLAGA, 14 (EUROPA PRESS)

La mujer acusada de matar al hombre con el que mantenía una relación desde hacía 10 meses, al mismo tiempo que estaba casada, negó hoy que le clavara un cuchillo y aseguró ante un jurado que nunca le amenazó de muerte por querer dejar la relación, apuntando que el día en el que ocurrieron los hechos ni lo vio ni habló con él, aunque lo llamó en varias ocasiones.

Un Tribunal popular juzga desde hoy a esta mujer para la que el fiscal pide 15 años de prisión, al acusarla de un delito de homicidio por, presuntamente, asestar una puñalada mortal al hombre, tras saber que éste quería terminar la relación que mantenían. La acusación particular, en representación del padre de la víctima, solicita la misma pena y la defensa, la libre absolución.

Los hechos sucedieron el 18 de diciembre de 2001 en Marbella (Málaga). Según el escrito inicial del fiscal, al que tuvo acceso Europa Press, el hombre llegó al domicilio de la acusada para acabar la relación a pesar del "temor que había suscitado en él las previas conversaciones mantenidas entre ambos, en las que la acusada le había expresado su intención de causarle la muerte si la dejaba", pues el hombre "era para ella o para nadie".

Tras conocer la decisión de dejarla, la acusada, extranjera, de 30 años entonces y que ha participado en competiciones de esgrima, "le asestó una puñalada en el tórax", que le atravesó completamente el corazón, lo que le produjo la muerte, indica la Fiscalía. Luego, según el escrito de la acusación particular, metió el cadáver en un coche y le prendió fuego en un descampado.

En el juicio, la procesada aseguró que ese día lo llamó varias veces al móvil pero no le contestó él, sino otra persona que le dijo que no podía ponerse. Además, fue a la oficina de la víctima y le llamó de nuevo desde allí, aunque, según indicó, tampoco logró contactar con él. También fue al restaurante de la víctima, ya por la tarde, para preguntar por él y habló con el padre del hombre.

Explicó que las manchas de sangre de la víctima encontradas en el garaje de su casa se las hizo él con una máquina de hacer gimnasia, aunque no pudo precisar cuándo. Asimismo, señaló que no era la primera vez éste apagaba el móvil o desaparecía y reconoció que envió mensajes a su ex mujer, con la que quería retomar la relación, insultándola, pero alegó que eran en respuesta a insultos de ella.

Además, dijo no recordar a qué horas salió de casa ese día o dónde comió, al asegurar que tiene cinco apartamentos en Marbella, y admitió que no puede explicar por qué se hicieron dos llamadas desde la casa en la que presuntamente sucedieron los hechos al móvil de su madre, si como ella asegura en sus declaraciones la mujer estaba con ella allí.

El fiscal aseguró en su alegato inicial que existe una llamada de un amigo a la víctima que, junto con la sangre, sitúan al hombre en la casa de la acusada, mientras que la acusación particular hizo hincapié en que ésta dio una coartada, diciendo que estuvo con su madre durante ese tiempo, que luego se "resultó ser falsa". Además, habló de la reacción "violenta" que tuvo con otras mujeres vinculadas al fallecido.

Por su parte, el abogado de la defensa consideró que no está corroborado que el hombre murió en la casa de su patrocinada y apuntó que la sangre encontrada "no guarda relación con la muerte". En este sentido, señaló que "no tiene sentido" que la víctima utilizara el código de seguridad que establecido con un amigo "tiempo después de estar en la casa con ella si tan peligrosa era".

Por último, estimó que no cuadra la hora en la que supuestamente se produjo el fallecimiento con las horas en las que alguien vio o habló con la acusada, por lo que aseguró que la acusación es "todo una hipótesis de trabajo, una conjetura".