Tribunales.- Los médicos advirtieron del riesgo de que el esquizofrénico acusado de matar a su padre intentara atacarle

El acusado asegura que no recuerda parte de los hechos y admite que no tomó toda la medicación que tenía recetada SANTANDER, 10 (EUROPA PRESS) Los médicos forenses que examinaron a J.A.P.H tras un episodio violento con su padre advirtieron el mes de diciembre de 2007, antes de que le fuera dado el alta en Valdecilla, de que este enfermo mental, que padecía esquizofrenia y un trastorno de personalidad, presentaba alto riesgo de conducta agresiva hacia su progenitor, a quien finalmente provocó la muerte a puñaladas tres meses después, en marzo de 2008. Estos expertos comparecieron en el juicio celebrado en la Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Cantabria contra el acusado por un presunto delito de homicidio, lesiones y quebrantamiento de condena por el que se pide su internamiento en un centro psiquiátrico por un tiempo de entre 20 años, según el Fiscal, o 28, según la acusación particular, ejercida por su hermana, que también fue atacada por J.A.P.H. El informe, emitido en diciembre a requerimiento del Fiscal tras un internamiento por un episodio violento con su padre, fue previo a la concesión del alta en el centro, que finalmente se le dio el 5 de enero. También alertaba sobre el escaso seguimiento de su tratamiento psiquiátrico y los efectos de que no lo siguiera El acusado, que en el año 1997 ya había matado a puñaladas a su madre, tenía un historial de enfermedades mentales que se inició en 1989. Entre sus síntomas, sufría alucinaciones auditivas, esquizofrenia y pérdida de conexión con la realidad, que le obligaban a un tratamiento médico que, según relató el acusado, no seguía al completo. Tras recibir el alta, el enfermo mental estuvo viviendo en la calle, debajo de un puente y un cajero automático. Al enfermar y necesitar dinero, pidió ayuda a su hermana, que le acogió en su casa de Maliaño, donde residía con su padre. INTENCIÓN DE "DESTROZAR" Según relató el acusado, al principio le trataban bien y le atendían, pero a las pocas semanas, comenzaron los insultos, las "vejaciones" y los "malos tratos físicos" por parte de su hermana. J.A.B.H. interrumpió esta parte de su intervención pegando zapatazos en el suelo de la sala de vistas. Aseguró que no recuerda "parte" de lo sucedido el día 1 de marzo, en que se produjeron los hechos, aunque admitió que no había tomado toda su medicación que tenía recetada porque le hacía tener "poca conciencia de su entorno". Sí que recordó haber protagonizado una discusión con su hermana, que se "volvió loca" increpándole y le "echó un jarro de discusiones encima". También recordó haber tenido el cuchillo entre sus manos, pero no el haberla atacado. En el testimonio de su hermana, esta explicó que ese día, le notó "extraño" y silencioso. Por ello, le preguntó que hacía "a oscuras" y consiguió llevarle a la cocina, para hablar. Allí, le preguntó qué le pasaba y se ofreció a llevarle a un médico, tras decirle que esa situación "no podía seguir así". Fue al girarse ella cuando él la atacó con un cuchillo de cocina. Ella cayó al suelo y pidió auxilio, momento en que llegó su padre. Entre los dos intentaron quitarle el arma, y hubo un momento en que el padre la hizo una seña para que se marchara, algo que ella hizo tras dudar. Posteriormente, él falleció tras recibir una veintena de puñaladas con varios cuchillos de cocina, que se dieron con fuerza y con la intención de "destrozar" a quien tuviera delante, según indicó uno de los forenses. La víctima trató de defenderse. El relato de la hermana, así como los de los forenses, fue interrumpido en varias ocasiones por el acusado, que les gritó acusándoles de mentir en sus testimonios. Su hermana refirió que el acusado le pidió a su padre que se callara, aún cuando este no estaba hablando. Los forenses incidieron en las alucinaciones auditivas que sufría J.A.P.H. Los guardias civiles que atendieron el suceso explicaron que encontraron el cuerpo y las armas. Inicialmente, el acusado se mostró sorprendido por su presencia y reaccionó pacíficamente, si bien en cuanto tomó conciencia de la situación, posteriormente, opuso resistencia. PENAS El Ministerio Fiscal considera al acusado responsable de un delito de homicidio, aunque sin embargo pide su libre absolución en atención a su inimputabilidad por su estado mental, por lo que reclama su ingreso en un centro psiquiátrico penitenciario durante 20 años y seis meses. En cuanto al ataque a su hermana, sostiene que su voluntad no era matarla. La Fiscalía pide que no se le considere heredero de su padre por "indignidad". La acusación particular eleva la petición de internamiento a 28 años e incide en la "frialdad indiscutible" del acusado, por aspecto como el uso de tres armas distintas. Los forenses consideran fundamental que el acusado sigua un tratamiento, y advierten sobre el "peligro elevadísimo" de otro caso, esta vez focalizado en su hermana, "única superviviente" entre la familia de sus episodios violentos. Por su parte, la defensa incide en la inimputabilidad de J.A.P.H. y, en relación con el delito de quebrantamiento de condena que le reclamaba debido a la existencia de una orden de alejamiento, recuerda que el acusado estaba en el domicilio con el consentimiento de su familia.