Un juez condena al dueño de un bar a una multa de 4.320 euros por abusar de una camarera de 18 años

El padre de la joven disparó con una pistola de fogueo al acusado causándole una herida en una mano tras escuchar el relato de su hija GIJÓN, 22 (EUROPA PRESS) El Juzgado número 1 de Gijón ha condenado al dueño de un bar de la calle Valencia de Gijón al pago de una multa de 4.320 euros acusado de abusar sexualmente de la camarera de 18 años. Además, el procesado deberá indemnizar a la víctima con 1.200 euros, según informaron a Europa Press fuentes jurídicas. El juez refleja en la sentencia que el acusado, Mariano H. H. "prevaliéndose de una situación de superioridad respecto de su empleada", A. F. V, y "sin contar con su consentimiento actuó guiado con el propósito de satisfacer su ánimo libidinoso introduciendo su mano por debajo de la ropa de la perjudicada". El magistrado consideró como hechos probados que los días 16, m17 y 18 de Enero de 2007 el acusado abusó sexualmente de la camarera en la cocina del local. La joven trabajaba en horario de 12.00 a 14.30 horas y de 16.00 a 22.30 horas y llevaba en el bar desde el mes de agosto. El primer día que el acusado abusó de la joven, ésta no se atrevió a decir nada en casa ya que su abuelo había fallecido en esas fechas, su madre se encontraba mal y su padre estaba tomando medicación. Posteriormente, el acusado volvió a abusar de la mujer el día 17 y 18 de enero, día en el que la joven se negó a volver al trabajo y contó a su padre lo sucedido. El padre tras escuchar el relato de su hija, cogió una pistola de fogueo y se dirigió al local para pedirle al procesado explicaciones. Una vez allí le disparó causándole al acusado una herida en una mano. Este hecho se resolvió en un juicio de faltas en el que el padre de la joven reconoció los hechos. Por su parte, el dueño del local manifestó durante la vista oral, que la camarera, que no tenía contrato, estaba en el bar desde diciembre y no desde agosto como ella aseguró. Además, señaló que la joven "no hacía nada, que estaba todo el día sentada escuchando música". Esta versión fue corroborada por algunos testigos del bar que por sus testimonios, el juez reflejó en la sentencia que más que clientes parecían "encargados del local".