Un varón acusado de agredir sexualmente a su suegra en Telde (Gran Canaria) alega que "estaba fuera de sí"

LAS PALMAS DE GRAN CANARIA, 25 (EUROPA PRESS)

Un hombre acusado de agredir sexualmente a su suegra el día 12 de enero 2008 en el domicilio de ella en el municipio de Telde (Gran Canaria) aseguró hoy durante el juicio que no recuerda "nada" de los hechos porque estaba "fuera de sí" debido al consumo de "bastante alcohol, pastillas antidepresivas, hachís y cocaína".

"Creo que las relaciones fueron consentidas, pero puede ser cierta la declaración de ella", aseguró P.J.N.P. --mayor de edad y sin antecedentes penales-- en su declaración en la Sección Sexta de la Audiencia Provincial de Las Palmas por un supuesto delito de agresión sexual, por el que la Fiscalía pide para él 10 años de cárcel, mientras que la defensa solicita la libre absolución.

El procesado aseguró no recordar "con exactitud lo que ocurrió por mucho que le dé vueltas". En este sentido, dijo no recordar en qué consistieron las relaciones sexuales ni dónde, al tiempo que dijo no acordarse de haber "tapado la boca" a la víctima para impedir que gritara.

"Yo había estado todo el día consumiendo alcohol, hachís, pastillas antidepresivas y cocaína. Consumía todos los días, sobre todo, desde que falleció mi padre", apostilló.

Por su parte, la madre de su entonces novia --con la que mantenía una relación desde hacía aproximadamente un año--, de 55 años de edad, precisó que sobre las 04.20 horas del referido día, el procesado se dirigió a su domicilio, situado en Telde. Una vez dentro le dijo que "necesitaba" de su "cariño".

LE INVITÓ A UN CAFÉ

"Estaba sola en casa, sentí la puerta y pensé que era alguien de mi familia y que había pasado algo", relató la mujer en calidad de testigo. Al ver al hombre le invitó "a un café". "Le vi tan deteriorado que me dio pena. Creo que estaba bebido. Tenía ojeras", agregó, al tiempo que afirmó que, para ella, P.J.N.P. "era como un hijo".

Añadió que él "empujó la puerta, entró" y, a continuación, y con "ánimo de atentar contra su libertad sexual, la agarró por los brazos y la besó en la boca, mejilla y cuello", mientras "le bajaba con fuerza el pantalón del pijama" y le practicaba tocamientos "por todo el cuerpo".

La víctima intentó huir y el procesado presuntamente la "agarró de nuevo", le "tapó con fuerza la boca", la "tumbó en el sillón" y realizó prácticas sexuales con ella, a pesar de la "resistencia" que opuso la víctima, quien reconoció que temía por su vida.

Al término, el acusado le pidió que "no dijera nada porque si no le amargaba la vida" y abandonó el domicilio. Acto seguido, la mujer alertó a su ex marido, que vivía en una vivienda contigua y le contó lo sucedido.

Comentó que a raíz de los hechos su hija dejó la relación sentimental con P.J.N.P. y recibe tratamiento psiquiátrico, al igual que la propia víctima, quien confesó que su vida "ha cambiado muchísimo". Por ello, además de la posible indemnización que pudiera corresponderle reclama una orden de alejamiento del acusado.

RELATO CREÍBLE

Durante la jornada también prestaron declaración como testigos dos psicólogos, una de las cuales indicó que no apreció "falta de credibilidad" en el relato de la víctima, quien, presenta un "relato perfectamente congruente con los hechos", según otros dos peritos, que confirmaron que el acusado "no tiene ningún retraso mental que pueda afectar a sus capacidades volitivas.

Igualmente, prestaron declaración dos agentes de la Policía Nacional, el ex marido de la víctima y tres amigos del acusado, que señalaron que el día de los hechos "estaba demasiado borracho y exaltado".

Por todo ello, el Ministerio Público reclama para P.J.N.P. 10 años de prisión así como indemnizar a la mujer con 12.000 euros en concepto de indemnización de los daños causados.

Por su parte, la acusación particular reclama 9 años de cárcel por un presunto delito de agresión sexual y una indemnización 187.465 euros. En cambio, la defensa solicita la libre absolución para su cliente.