El padre condenado por absentismo escolar de su hijo ve la pena como una "barbaridad"

  • Carcaixent (Valencia), 7 abr (EFE).- El padre condenado por la Audiencia Provincial de Valencia a pagar 1.440 euros de multa por tolerar el absentismo escolar de su hijo años durante el curso 2007/2008 ha calificado hoy la pena impuesta por el juez como "una barbaridad".

El padre condenado por absentismo escolar de su hijo ve la pena como una "barbaridad"

El padre condenado por absentismo escolar de su hijo ve la pena como una "barbaridad"

Carcaixent (Valencia), 7 abr (EFE).- El padre condenado por la Audiencia Provincial de Valencia a pagar 1.440 euros de multa por tolerar el absentismo escolar de su hijo años durante el curso 2007/2008 ha calificado hoy la pena impuesta por el juez como "una barbaridad".

En declaraciones a EFE, Enrique Moya, regador de profesión, ha mostrado su descontento con la cuantía de la multa impuesta por el tribunal, que también condena a su mujer, empleada de hostelería con contrato hasta el próximo mes de mayo, a pagar esa misma cantidad.

El padre, que reside con su familia en Carcaixent (Valencia), ha asegurado que trató "en todo momento" de convencer a su hijo de que asistiera a clase y ha dicho que "menos pegarle", le aplicó "toda clase de castigos" y ha citado entre ellos "privarle de la paga, de la motocicleta y del ordenador".

Enrique Moya ha pedido que le digan lo que tiene que hacer para que su hijo vaya a clase y ha reconocido que éste, que entonces contaba con 15 años y que ahora tiene 17, tampoco acude al instituto y "está buscando trabajo".

La sentencia de la Sección Segunda que condena al matrimonio ratifica el fallo del Juzgado de lo Penal número 15 de Valencia, que considera a los padres del joven responsables de un delito de abandono de familia, recogido en el artículo 226.1 del Código Penal.

El tribunal considera probado que el chico se encontraba cursando estudios en un centro de Secundaria y que éstos permitieron que su hijo dejara de asistir "totalmente" a las clases.

Apunta, además, que los progenitores no acudieron a las reuniones fijadas por el profesor-tutor de su hijo "pese a ser apercibidos de las consecuencias legales que ese comportamiento podría conllevar".

Por ello, condena a ocho meses de multa con una cuota de seis euros diarios a cada uno de ellos (2.880 euros en total) por un delito de abandono familiar, sentencia contra la que no cabe recurso alguno.

Según el fallo, el recurso presentado por los padres no respeta los hechos declarados probados sino que "monta su propia película para llegar a la solución absolutoria", lo que lleva "sin más" a la desestimación del motivo.

Por otro lado, explica que la multa ha sido impuesta "motivadamente y dentro del margen legal" y que no aparece circunstancia alguna a tener en cuenta para una aminoración de la misma, "ni la condena atenta contra el principio de proporcionalidad".