Un Tribunal de Jurado declara culpable al acusado de matar a martillazos a sus caseros en Fuerteventura

LAS PALMAS DE GRAN CANARIA, 2 (EUROPA PRESS)

Un Tribunal de Jurado declaró hoy por unanimidad culpable al acusado de matar a martillazos en los cráneos a sus caseros, una pareja británica que el día 11 de julio de 2006 se dirigió a una vivienda de su propiedad en la zona de El Cotillo, en el municipio de La Oliva (Fuerteventura), para cobrar el alquiler, pero el procesado dijo que "no tenía el dinero" que adeudaba.

El jurado emitió hoy su veredicto durante el juicio que ha quedado visto para sentencia en la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Las Palmas, en el que considera probado que J.C.S.A, mayor de edad y sin antecedentes penales, es culpable de un presunto delito de asesinato con alevosía por la muerte de la mujer de 58 años de edad y de otro supuesto delito de asesinato con alevosía y ensañamiento por el fallecimiento del marido de ésta, de 60 años de edad, sin estimar eximentes ni atenuantes, ya que el no se considera probado que el procesado lo hiciera "preso de obcecación" ni bajo el consumo de alcohol, cocaína, psilocibina y otros alucinógenos.

Así, el fiscal Tomás Fernández de Páiz ha solicitado imponer 41 años de prisión para el acusado y una indemnización al hijo de las víctimas por 240.000 euros, mientras que la acusación particular, Federico Andreu, reclama 45 años de cárcel y la defensa, Gonzalo Miranda, 14 años de prisión.

El jurado declara probado que el día 11 de julio de 2006, sobre las 11.20 horas, la pareja británica se dirigió en un vehículo a la calle La Caleta de El Cotillo, en La Oliva, para cobrar el alquiler a los inquilinos de unos apartamentos ocupados por el acusado y su hijo, que adeudaban tres meses de alquiler y el ocupado por otra mujer, a quienes había citado días antes vía telefónica.

Mientras el hombre acudió al domicilio de la mujer para informarle de que iban al domicilio del acusado y luego tomarían café con ella, su esposa llamó a la puerta del acusado.

A ELLA "NO LA GOLPEÓ REPETIDAS VECES"

En ese momento empezó una discusión ya que J.C.S.A. no tenía el dinero del alquiler y al decirle la mujer que se fuera buscando otra casa, el acusado la golpeó primero con la mano y aprovechando que ella cayó al suelo, se colocó sobre ella, "cogió el típico martillo gallego y con la intención de acabar con la vida de la mujer, la golpeó en la cabeza que necesitó de horas para provocar su fallecimiento".

Sin embargo, el jurado no considera probado que el acusado golpeara con el martillo a la mujer "repetidas veces y con violencia desmedida", tal como confirmaron los informes forenses, ni que estuviera "completamente arrebatado y preso de obcecación" en ese momento.

LES CUBRIÓ LA CABEZA CON BOLSAS BLANCAS

Minutos después, el marido de la víctima llamó a la puerta del acusado en busca de su mujer. El acusado se dirigió a la puerta con el martillo en la mano y "nada más entrar él en el domicilio, de forma inmediata y guiado también por la intención de acabar con su vida, sin mediar palabra, comenzó a propinarle con una violencia desmedida, una serie continua de golpes en la cabeza que le ocasionaron la muerte".

Posteriormente, según el veredicto del jurado basado en informes forenses, el acusado, "con dos bolsas blancas les cubrió la cabeza, el cuello y la parte superior del tórax, uniéndolas al cuerpo con una cinta de embalar, fuertemente atada a nivel del cuello, cubriendo el cuerpo de los mismo con mantas unidas al cuerpo por cintas de embalar, conservando ambos cuerpos en su domicilio durante un tiempo". Además, trasladó el vehículo propiedad de la pareja a Corralejo, en La Oliva.

Asimismo, en la madrugada del día 12 de julio el acusado trasladó en un vehículo los cuerpos en la parte trasera del mismo hasta el lugar conocido como Malpaís de Mascona en El Cotillo, donde los cubrió con un montón de piedras, hasta que fueron localizados el día 15 de julio de 2006.

"NO ESTABA FUERA DE SÍ"

El jurado no considera probado que el día de los hechos el acusado "culminara el declive psíquico y moral iniciado tras el fallecimiento de su esposa dos años antes y que fue minando su existencia". A ello se añade que en su veredicto no admiten que el alcohol y la cocaína se apoderaran de la vida del procesado desde la pérdida de su mujer y que ello desencadenara en él una "brutal agresión con resultado de muerte completamente arrebatado y preso de la obcecación".

Así, el jurado tampoco considera probado que "tras la primera muerte y totalmente enajenado, fuera de sí por completo", el acusado matara a la siguiente persona que entró en la casa.

Además, señalan que las víctimas no pudieron defenderse de la agresión y sus cuerpos no fueron enterrados ni sometidos a ningún otro proceso que pudiera indicar la intención del autor de hacerlos desaparecer.

El veredicto no considera probado que el consumo de alcohol, cocaína, psilocibina y otros alucinógeneos por parte del acusado provocara "un evidente menoscabo de su salud mental y evidentes trastornos de personalidad".

UN MÍNIMO DE DIEZ GOLPES EN EL CRÁNEO DEL HOMBRE

El jurado no considera probado que el acusado causara la muerte de la mujer "aumentando deliberada e inhumanamente su sufrimiento". Sin embargo, sostienen que al varón fallecido le golpeó "un mínimo de diez veces con el martillo, aumentando deliberada e inhumanamente su sufrimiento, causándole unos padecimientos que no eran necesarios para causarle la muerte".

Por último, el jurado no considera oportuno que se suspenda la ejecución de la pena privativa de libertad en espera de que no vuelva a delinquir en el plazo que marca la Ley, de forma que, si ello ocurriera, cumpliría la pena impuesta en la sentencia que se dicte en esta causa. Igualmente, tampoco consideran oportuno pedir el indulto al Gobierno de la nación para el acusado.

De este modo, el Ministerio Público considera que procede imponer al acusado la pena de 23 años de cárcel por el asesinato al hombre con alevosía y ensañamiento y 18 años de prisión por el asesinato con alevosía a la mujer. La acusación particular reclama 25 años de cárcel por el primer presunto delito con las mismas circunstancias de alevosía y ensañamiento y 20 años de privación de libertad por el asesinato de la mujer con alevosía.

En concepto de responsabilidad civil, ambos piden que se indemnice a los herederos legales de los fallecidos en la cantidad de 240.000 euros. Por su parte, la defensa pide 7 años de prisión por cada uno de los dos delitos de asesinato.