La Policía detuvo en dos años a cuarenta personas, la mayoría menores, por pertenecer a bandas juveniles

GIJÓN, 07 (EUROPA PRESS)

La Policía detuvo desde 2007 a cuarenta personas en Asturias, la mayoría menores de edad, por pertenecer a bandas juveniles y se han incautado diversas armas prohibidas --tres pistolas detonadoras, seis navajas, ocho cuchillos, dos estacas de madera convertibles en pinchos, un pincho y dos bates de béisbol--.

La última operación fue la realizada el pasado fin de semana por la Policía de Gijón en el transcurso del Operativo Policial contra la 'Asociación Pro Derechos del Confinado' o Ñetas en la que se detuvieron a catorce jóvenes, cinco mayores de edad y nueve menores. Todos ellos pertenecen a la segunda generación de familias de inmigrantes arraigados en Asturias.

Según informó la Jefatura Superior de Policía de Asturias en una nota de prensa, ésta puso en marcha hace unos años un plan de choque para frenar cualquier intento de avance de la delincuencia por parte de bandas juveniles con elobjetivo fundamental es que este fenómeno incipiente no se desarrolle ni se implante en Asturias. En este proyecto están implicados, no sólo la Policía Nacional y la Guardia Civil sino también la Fiscalía de Menores. El origen de estas bandas radica en patrones culturales norteamericanos de marginación y xenofobia que en un Estado de Derecho como el que existe en España no tendrían encuadre posible, en opinión de la Policía.

La percepción de ser rechazados por ser "latinos" hace que se unan a otros jóvenes de la misma nacionalidad buscando sensación de pertenencia e integración. El desarraigo social, falta de integración, desestructuración familiar, carencia de habilidades sociales, de una figura de autoridad y búsqueda de identidad a través del grupo serían algunas de las explicaciones de este fenómeno.

Las bandas estas integradas generalmente por residentes extranjeros de segunda generación, que se reúnen en parques, zonas de ocio y deportiva. Tienen una estructura rígida y piramidal. El líder es fácilmente identificable, él imponen la disciplina y la obediencia en el grupo, lo que hace que se acreciente el sentimiento de hermandad.

Aquellos que quieran ingresar en el grupo deben de realizar un juramento de fidelidad a la organización de por vida e incluso llevar a cabo un rito iniciático que demuestre que realmente es un "hermano", como por ejemplo robar o pegar a otros jóvenes.

Lo que realmente les representa y generalmente es lo que más se percibe es el uso de una simbología propia ritos y ceremonias. El problema se inicia cuando estas bandas comienzan a utilizar la violencia como símbolo de identificación urbana, es decir, sus acciones violentas son las que le definen como grupo.

Las conclusiones de este plan preventivo se centran en que Asturias y concretamente en la ciudad de Gijón las bandas se encuentran en un periodo embrionario. El punto de arranque de este plan tuvo lugar en Gijón a raíz de una riña tumultuaria con armas blancas en el exterior de la Discoteca Oasis y en la que resultaron dos jóvenes heridos por arma blanca. Con la detención de ocho individuos, seis de ellos menores de edad y dos mayores la Comisaría de Gijón desactivó temporalmente el primer intento de organización.

No obstante en marzo del 2008 volvieron a intentar un nuevo reagrupamiento que logró abortarse gracias a la detención de un menor de origen ecuatoriano dotado de una personalidad violenta que había logrado ganarse el respeto del grupo cometiendo delitos violentos. Su detención e ingreso en un Centro de internamiento hizo que momentáneamente quedasen desorientados.

A finales del año 2008 la Comisaría de Gijón detectó un nuevo movimiento del grupo. Un nuevo joven también ecuatoriano se había hecho con la dirección, proponiéndose dotarles de una estructura sólida con principios, normas y estética a modo de los Ñetas de las grandes ciudades como Madrid o Valencia.

Su estética se vuelve más evidente para la ciudad. Comienzan a utilizar ropa ancha de colores blanco, azul y rojo, uso de pendientes y collares y un saludo característico, consistente en entrelazar los dedos corazón e índice. Se observa que lucen tatuajes diversas partes del cuerpo con inscripciones y letras de tipo gótico.

Además del lider, llamado "el primero" existía un segundo jefe llamado "el segundo" así como un encargado de impartir disciplina apodado "el disciplina". También tenían cabida en esta estructura un tesorero que cobraba y administraba la cuota de los integrantes y un secretario que levantaba acta de cada reunión de los principiantes. Dentro del grupo existirán dos categorías 'Los Ñetas' que serían los militantes y los nuevos adeptos que se llamarían 'Convivientes'.

Bajo este nuevo liderazgo la disciplina interna se volvió más rígida, de tal manera que aquellos integrantes que por ejemplo no pagasen su cuotas eran castigados por el "disciplinas". Uno de estos castigos consistía en el llamado "puño impactante", el infractor era golpeado en el pecho tantas veces como mereciera la corrección, 50, 100, 200, 500 etcetera.

Este grupo comenzó a plantearse la violencia como forma que defina a su grupo. La investigación determinó que se reunían los viernes en el Parque de la Serena y una vez al mes en el Parque de los Pericones cuyos encuentros quedaban recogidos en un Libro de Actas donde se reflejaban los temas tratados, los asistentes y las incidencias surgidas.

Con toda esta información la Comisaría de Gijón, bajo la certeza de que se encontraban ante los inicios de una asociación presuntamente de carácter delictivo, que querían emular a una banda latina, con un alto riesgo de ir radicalizándose y que además, ejercía influencia entre otros sectores juveniles, el día tres de abril, procedió a llevar a cabo una intervención aprovechando uno de sus encuentros semanales en el Parque de la Serena.

El resultado concreto de este operativo es que fueron detenidos nueve menores de edad y cinco mayores, se incautaron dos pistolas detonadoras/lanza bengalas, una de ellas manipulada y un pincho. Se intervino el libro de actas que está siendo analizado por los investigadores.

Ocho de los encartados contaban con antecedentes por delitos violentos, lesiones, daños, amenazas, robos y agresión sexual. Los menores, una vez explorados en presencia de sus progenitores y letrado, quedaron bajo la custodia de sus padres y tutores, remitiéndose las actuaciones a la Fiscalía de Menores.