El Tribunal Supremo eleva a 152 años de prisión la condena impuesta a 'La Mataviejas'

MADRID, 25 (EUROPA PRESS) El Tribunal Supremo ha elevado de 137 a 152 años de prisión la condena impuesta por la Audiencia Provincial de Madrid a Encarnación Jiménez Moreno, conocida como 'La Mataviejas', por acabar con la vida de dos ancianas y robar a otras quince en sus viviendas de la capital, en su mayoría en el barrio de Salamanca, entre abril y julio de 2003. En una sentencia, a la que tuvo acceso Europa Press, el Alto Tribunal estima el recurso de casación interpuesto por la defensa de una de las víctimas de 'La Mataviejas'. Los magistrados elevan la pena al calificar uno de los homicidios de asesinato y dos robos con violencia como asesinato intentado y como tentativa de homicidio con abuso de superioridad. Jiménez Moreno, de etnia gitana, siempre utilizaba el mismo 'modus operandi' en sus atracos: llamaba a la puerta de las viviendas en las que sabía que vivían ancianas solas, las empujaba violentamente hacia el interior y les ataba los pies y manos. Tras ello, desvalijaba sus casas. La Audiencia madrileña consideró a la acusada, que sufre una alteración de personalidad grave, autora de un delito de homicidio, quince de robo con violencia en concurso ideal con allanamiento de morada, con la agravante de reincidencia y abuso de superioridad, diez de detención ilegal y ocho de lesiones, entre otros. En cuanto a la indemnización, se le impuso la obligación de pagar 72.000 euros a los herederos de sus víctimas mortales, María Iribarren, de 96 años, y Luisa Trueba, de 64 años, por los daños morales, así como un total de 104.335 euros para las ancianas asaltadas. 'La Mataviejas', que no recordó nada de lo ocurrido durante el juicio, se valió para realizar los atracos de diversas excusas, desde hacerse pasar como una señora de la limpieza o simular que vendía artículos de joyería. MUERTE POR ASFIXIA El primer crimen lo cometió el 18 de abril, cuando la condenada se abalanzó sobre su víctima, a quién amordazó tapándole la boca con el vestido de una muñeca. Tras ello, le ató las manos a la espalda y los pies con prendas de vestir, provocando así su muerte por asfixia. El segundo crimen lo realizó el 8 de julio de 2006, cuando llamó a la puerta de un domicilio asegurando que vendía joyas. Así, entró en el piso y ató a la anciana de pies y manos con una blusa, unos calcetines y un cinturón. También le anudó un pantalón de pijama alrededor del cuello, lo que ocasionó su muerte por asfixia. Encarnación amordazaba a las ancianas con ropa que encontraba en la misma casa que asaltaba: con camisones, medias, pañuelos, calcetines, corbatas o cinturones. Dos de las mujeres atracadas lograran desatarse y salir a la calle a pedir auxilio cuando la encausada se dedicaba a desvalijar la casa. En el juicio, varios peritos certificaron ante el tribunal que Ercarnación dejó sus huellas y diversos rastros biológicos con su ADN en la mayoría de los domicilios de las ancianas a las que asaltó, en algunos casos agrediéndolas físicamente.