La población reclusa en las cárceles madrileñas sube un 63% en una década y ronda los 10.000 presos, la mitad extranjeros

Según un informe del sindicato Acaip, el nivel de hacinamiento de las prisiones es del 173%, ya que ingresan en la cárcel 2,5 presos al día

MADRID, 14 (EUROPA PRESS)

La población reclusa en las cárceles de la Comunidad de Madrid ha aumentado entre 2000 y 2009 un 63 por ciento y aloja ya a 9.889 presos, casi la mitad de ellos extranjeros, según un informe de prisiones realizado por el sindicato de funcionarios de prisiones Acaip.

El estudio revela que el número de reclusos nacionales sólo han crecido un 13,72 por ciento en la última década, lo que supone un aumento de 608 personas, mientras que los presos extranjeros se han incrementado en un 184,64 por ciento. En cambio, según señala el sindicato, el aumento de los reos no ha llevado aparejada un aumento similar del número de celdas, por lo que las cárceles madrileños están "masificadas" y se encuentran al 173 por ciento de su capacidad real.

Así, la Comunidad de Madrid se ha convertido en la tercera región en número de presos, sólo por detrás de Andalucía y Cataluña. En toda España el número de presos se sitúa en 75.781. Acaip achacó el aumento de 3.800 presos en estos últimos nueve años a las sucesivas reformas penales en las que las penas se incrementan y, en particular, a las nuevas actuaciones legales en materia de violencia de género, "que junto a la incidencia de la crisis económica y la llegada de más extranjeros de forma no controlada por el efecto llamada de los procesos de regularización".

El informe revela también que la población reclusa madrileña se ha incrementado en lo que va de año en 310 internos --2,56 presos al día--, de los que 221 son extranjeros. El año pasado, uno de cada dos nuevos presos era extranjeros en la región y su número total es de 4.430, un 47,23 por ciento d de los internos. Además, el 83 por ciento de los nuevos encarcelados en la última década no es de nacionalidad española.

Respecto a la sobreocupación de las cárceles, el sindicato afirmó que provoca una pérdida de la calidad del servicio y redunda en el nivel de conflictividad. En este sentido, el estudio revela que entre 2000 y 2007 se produjeron 201 agresiones a funcionarios, 26 graves y uno muy grave; 1.763 agresiones entre presos, 99 graves, 6 muy grave y dos muertes (una en 2002 y otra en 2007); 641 amenazas y coacciones graves a funcionarios y 1.960 requisamientos de pinchos carceleros.

"Estas situaciones han causado algunas escenas de pánico, desde el momento en que estas peleas en los patios acaban con más de un recluso en enfermería, con lesiones graves al utilizar todo tipo de armas, que van desde pinchos carcelarios hasta pilas introducidas en calcetines, a pesar de los esfuerzos realizados en controles mediante cacheos y registros que se realizan diariamente", indicó Acaip.

CASI 50 PRESOS MURIERON POR SOBREDOSIS

Es más, explicó que en los últimos meses el ambiente entre los funcionarios de prisiones es de "temor y preocupación" ante la escala de agresiones, sobre todo cometidas por reclusos provenientes de países del Este (ex mercenarios), de Latinoamérica (sicarios de cárteles de droga) y del norte de África".

El sindicato relaciona también el aumento de la conflictividad con el "importante número de presos" que padece alguna patología de enfermedad mental "sin ningún tipo de control médico ni tratamiento psicológico hasta que sufren algún brote". "Los últimos datos facilitados por la Administración Penitenciara a nivel nacional, según un estudio de 2006, un 25 por ciento de la población padecen trastornos mentales", indicó.

El informe también revela que, entre 2000 y 2008, un total de 68 presos madrileños fallecieron en prisión, 48 como consecuencia del consumo de drogas y otros 16 por suicidio.

Como consecuencia de esta situación, los empleados se quejan del "déficit" de plantilla y que la administración penitenciaria, "que no puede pretender que un solo un funcionario, y excepcionalmente dos, se ocupe de la vigilancia de 144 presos, como ocurre actualmente".

MECO, LA PRISIÓN REGIONAL MÁS HACINADA

Para Acaip, las prisiones madrileñas se encuentran "al borde de la explosión", ya que registran 9.889 presos en 5.722 plazas. Por ejemplo, los funcionarios señalaron que la prisión de Estremera, inaugurada en septiembre, con una dotación de 1.008 plazas, ya ha superado el 100 por cieno de su capacidad y acoge actualmente 1.316 presos.

Entre las cárceles más hacinadas destaca, según el estudio, la de Meco, con una saturación del 247 por ciento, segunda del 195 por ciento de Valdemoro y el 187 por ciento de Soto del Real.

A pesar de ello, Acaip recordó que dentro del Plan de Gobierno de creación de nuevas infraestructuras penitenciarias para el periodo 2005-2012 no recoge la construcción de ninguna obra con el fin de descongestionar las prisiones madrileñas, "por lo que el futuro no nos presenta mejor que el actual".

PERFIL DEL PRESO MADRILEÑO

El estudio también se fija en el perfil sociodemográfico del reo de las cárceles de la región. Se trata de un varón de entre 26 y 40 años de edad, condenado en su mayoría por delitos contra el patrimonio o contra la salud pública.

En cuanto a la duración de su encarcelación, siete de cada diez está condenado a penas de hasta ocho años de reclusión, si bien el 32,59 por ciento soporta penas de entre seis meses y tres años y el 35,7 a penas de entre 3 y 8 años.

Además, el 86,44 por ciento de la población reclusa es hombres. La mayoría de las 1.341 mujeres, el 60 por ciento de ellas extranjeras, están ingresadas en la cárcel Madrid I, en Alcalá de Henares. Representan, por otro lado, el 22,1 por ciento de la población femenina nacional.

En relación a su situación procesal-penal de todo el colectivo preso, el 63,18 por ciento está condenado a penas de prisión y el 36,82 por ciento en situación preventiva. Además, el 43,37 por ciento es reincidente. Por sexo, el 65,73 por ciento de las mujeres reclusas fueron condenadas por primera vez, mientras que en los hombres está cifra baja hasta el 55,24 por ciento.

Estos datos ponen de manifiesto que los presos condenados que reinciden en las prisiones madrileñas están 11 puntos porcentuales por debajo de la media a nivel nacional, cuyo grado de reincidencia se sitúa en el 54,58 por ciento.

Por último, según el grado de tratamiento procesal, el estudio de Acaip indica que el 68 por ciento de la población interna está condenado a un segundo grado, el 16 por ciento están en el tercer grado o semilibertad, el 13 por ciento sin clasificar y el 0,45 por ciento, sólo 28 presos, están clasificados por el primer grado de tratamiento, que incluye a terroristas, grandes narcotraficantes o internos muy conflictivos.