Obama anuncia que algunos prisioneros de Guantánamo irán a EEUU

WASHINGTON (Reuters) - El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, dijo el jueves que algunos sospechosos de terrorismo retenidos en la prisión de la Bahía Guantánamo serán enviados a cárceles estadounidenses.

El mandatario se enfrenta a una fuerte oposición del Congreso mientras defiende su plan para cerrar el centro de detención internacionalmente condenado.

En lo que fue un notable contrapunto, el ex vicepresidente Dick Cheney expresó que los últimos reveses a las políticas pasadas equivalían a "imprudencia disfrazada de rectitud y harían al pueblo estadounidense menos seguro".

Obama defendió su postura en un discurso muy esperado un día después de que el Senado, controlado por sus compañeros demócratas, le diera un revés al bloquear los fondos para cerrar la prisión hasta que presente un plan detallado sobre qué hará con los 240 sospechosos de terrorismo allí detenidos.

"Este es el tema más difícil al que nos enfrentaremos", explicó Obama en un discurso de 50 minutos en los Archivos Nacionales, agregando que había heredado un "desastre" del mandato de su predecesor, George W. Bush, el cual afectó la imagen moral de Estados Unidos en el mundo.

El mandatario defendió vehementemente sus nuevas políticas anti terrorismo para intentar recuperar el control del debate que acapara la atención de Washington y que amenaza con desviar su atención de la que ha declarado como su principal prioridad: rescatar la economía estadounidense.

Obama, que reemplazó al republicano Bush el 20 de enero, prometió durante sus primeros días en el cargo cerrar en un año el centro de detención, ubicado en una base naval estadounidense en Cuba, como parte de su esfuerzo por reparar la dañada imagen de Estados Unidos en el extranjero.

Obama tiene un alto índice de aprobación pública, pero la implementación de este enfoque renovado de Obama sobre la detención e interrogatorio a los sospechosos ha resultado ser más difícil de lo que el Gobierno estadounidense esperaba.

DUELO DE DISCURSOS

Buscando calmar los temores de los estadounidenses a que algunos detenidos puedan terminar siendo liberados en territorio de Estados Unidos, Obama insistió en que no autorizaría la excarcelación de nadie que "ponga en peligro al pueblo estadounidense".

Sin embargo, dijo que algunos sospechosos de terrorismo podían ser juzgados en tribunales estadounidenses y ser detenidos en prisiones de máxima seguridad en el país, mientras otros eran juzgados por comisiones militares o transferidos al exterior.

El discurso de Obama pareció evitar dar los detalles exigidos tanto por sus partidarios como por sus críticos y podría no satisfacer a los demócratas en el Congreso, quienes exigieron un plan detallado sobre el cierre de Guantánamo antes de dar la financiación necesaria.

Obama enfatizó en repetidas ocasiones que sus políticas de seguridad se basan en el principio del derecho y que representan una fuerte ruptura con las implementadas por Bush, que, según dijo, minaron la imagen de Estados Unidos en vez de fortalecerla.

"Defendemos nuestros valores más apreciados no sólo porque hacerlo es correcto, sino porque fortalece a nuestro país y nos mantiene a salvo", explicó.

El mandatario renovó su compromiso con el plazo de enero de 2010 para cerrar la prisión de Guantánamo, que se estableció en 2002 como parte de la guerra contra el terrorismo de Bush tras los ataques del 11 de septiembre.