Presos de ETA, de Al Qaeda y yihadistas comparten patio en la cárcel de Valdemoro, según la Fundación de Víctimas

MADRID, 25 (EUROPA PRESS) Presos de ETA, miembros de Al Qaeda y otros terroristas yihadistas comparten paseos por el patio del módulo 4 de la prisión de Valdemoro (Madrid), la cual registra una sobreocupación de 500 internos, según una información que publica en su número de marzo la revista de la Fundación Víctimas del Terrorismo, recogida por Europa Press. El colectivo de víctimas alerta en el documento de la posibilidad de que los condenados por terrorismo establezcan "una comunicación fluida" sobre su experiencia criminal ya que, por lo general, todos ellos hablan castellano. Narcotraficantes o imputados por delincuencia organizada también coinciden diariamente durante las cuatro horas que dura su paseo en el recinto ubicado en el centro penitenciario de Madrid III. El penal de Valdemoro fue inaugurado en 1992 con un total de 980 celdas. Sin embargo, la población reclusa casi ha duplicado la capacidad del centro que alberga cerca de 1500 internos. Esta prisión madrileña tiene la particularidad de ser "centro de tránsito judicial" para aquellos imputados que tienen causas pendientes en la Audiencia Nacional. Hasta él se desplazan desde los distintos centros de cumplimiento del territorio nacional un repertorio de terroristas, mafiosos, 'narcos', responsables de organizaciones de crimen organizado y traficantes de armas. En el módulo 4 de la prisión pueden permanecer desde tres días hasta tres o cuatro meses en función del procedimiento judicial por el que estén citados, como ocurrió en el juicio del 11-M. ESPECIAL VIGILANCIA En concreto, este módulo cuenta con una capacidad para 72 reclusos distribuidos en dos plantas con algo más de una treintena de celdas cada una de ellas, un patio general y tres pistas de paseo para aislamiento. "Los internos recluidos han sido clasificados en su totalidad en primer grado de clasificación penitenciaria y muchos de ellos están incluidos en el fichero de internos de especial seguimiento (FIES)", alerta el trabajo, que informa de que el personal de prisiones tiene la orden de realizar labores de especial vigilancia sobre sus actividades en el gimnasio, los talleres o la escuela. De todos modos, advierte de las "grietas" en el control de los reclusos y detalla como en la mañana del pasado 22 de febrero compartieron paseos, desde las 10.00 horas hasta las 13.00 horas, dos colaboradores de la banda terrorista ETA, dos yihadistas y uno de los narcotraficantes más buscados por Estados Unidos. En concreto, se encontraban en el patio Eneko Galagarra, experto en armas de ETA y colaborador de 'Txeroki'; Sendoa Jurado, condenado por colaboración con banda armada y violencia callejera, junto con Edinne Berkoun, argelino ex responsable de la financiación de Al Qaeda para el Magreb Islámico (AQMI) y Karin Abdesalam, del Ejército del Mesías. A ellos, se sumó Edgar Vallejo Guarín, alias 'Beto Gitano' acusado de introducir ingentes cantidades de droga en Colombia y Estados Unidos. Ese mismo día salieron al patio en el turno de tarde Asier Larrinaga, etarra relacionado con el atentado de la T-4 de Barajas, Arkaitz Argote, colaborador del sanguinario 'comando Donosti', y José Carlos Apesteguía, acusado de aportar una veintena de nombres de funcionarios de prisiones a la banda. Los pistoleros coincidieron con Kanbuoi Yassine, traficante de drogas, Abdelkrim Chaib, detenido en la operación contra el terrorismo islamista 'Duna', Abdeyyayat Iarbi, integrante del Ejército del Mesías y Abderraman Hamed, procesado por islamismo radical en Ceuta y Melilla. Para finalizar, la Fundación de Víctimas recoge el testimonio del experto en ciencia política F. Marco y alerta de que la prisión constituye un "lugar propicio" para generar relaciones sociales entre terroristas y miembros del crimen organizado que fomenten su radicalización y la cooperación entre organizaciones. "Esto eleva exponencialmente el peligro de las células terroristas, como pudimos observar en los atentados del 11 de marzo en Madrid, en los que el binomio terrorismo-crimen organizado tuvo una importancia trascendental", concluye el reportaje.