Tres cuartas partes de los presos ya condenados siguen en régimen cerrado, sujetos a la disciplina de la banda

Los reclusos que abandonan las directrices de ETA son clasificados en segundo grado, con más horas de patio y con acceso a actividades

MADRID, 5 (EUROPA PRESS)

Las tres cuartas partes de los presos de ETA que cumplen condena siguen bajo los rigores del régimen cerrado, con menos horas de patio y ajenos a cualquier actividad o trabajo de los que organiza la prisión. De los 421 internos de la organización terrorista con sentencia firme, 322 están clasificados en primer grado y 94 están en segundo grado o régimen ordinario, al que acceden la inmensa mayoría de los que renuncian a la disciplina de la banda, informaron a Europa Press fuentes penitenciarias.

Los condenados por terrorismo de ETA que siguen los 'txapeos' --encierros en la propia celda negándose a disfrutar de las horas de patio--, el rechazo a la comida, la exhibición de pancartas y las concentraciones en los lugares comunes, protestando por la dispersión, tienen muchas posibilidades de ser considerados conflictivos y clasificado en régimen cerrado. En la actualidad, un 76 por ciento.

Si un preso ignora a la dirección de ETA y abandona esas actitudes suele ser reclasificado en segundo grado. Sin embargo, en ese régimen ordinario también caben presos de la banda, sujetos a las órdenes impuestas en el 'frente de makos', pero a los que Prisiones no considera especialmente conflictivos.

Instituciones Penitenciarias revisa la clasificación de los presos cada tres meses. Los criterios para aplicar el régimen cerrado a los internos, terroristas o no, son variados. En el primer grado caben miembros de la banda por el hecho de tener delitos de sangre, pero también otros, que pueden estar condenados por colaboración o 'kale borroka', que han mostrado en prisión una actitud especialmente conflictiva.

Por eso, la inmensa mayoría de aquellos que han expresado su rechazo a la "lucha armada" de forma contundente y a la disciplina de la actual dirección de la banda están incluidos en el segundo grado, de forma que pueden participar en talleres y salir más horas al patio. En total, representan un 24 por ciento del colectivo de presos de ETA que cumplen condena.

Otros 201 internos por delitos relacionados con ETA, pero que aún no están juzgados conforman el grupo de preventivos. La Secretaría General de Instituciones Penitenciarias no clasifica en régimen alguno a los presos que están a la espera de juicio, pero aplica el artículo 10 del Reglamento para colocar en una situación similar a la del primer grado a 60 de los preventivos de ETA, dejando a 141 en régimen ordinario.

Asimismo, cinco etarras disfrutan de régimen abierto. En total, las cárceles dependientes de Instituciones Penitenciarias albergan a 622 presos de la banda y las de Cataluña, comunidad autónoma con la competencia transferida, a otros 12, según los datos a 31 de diciembre de 2008.

EL PLAN DE INTERIOR.

Interior inició en el último tercio de 2008 una política de alejamientos y acercamientos a cárceles del País Vasco para presos de ETA en función de las posturas expresadas en el interior de las prisiones --todos los condenados por terrorismo tienen legalmente intervenidas las comunicaciones-- a favor o no de seguir con la "lucha armada" una vez finalizado el último proceso de paz.

Las prisiones de Zuera (Zaragoza) y Villabona (Asturias) han sido escogidas por el departamento que dirige Alfredo Pérez Rubalcaba para acercar a presos al País Vasco. El último ex dirigente etarra en beneficiarse de esa medida ha sido Santiago Arrospide, 'Santi Potros', que se ha encontrado en Zuera con relevantes ex jefes de ETA, como Francisco Múgica Garmendia, 'Pakito', y Carmen Guisasola, fuera ya del colectivo de presos etarras por voluntad propia, e Iñaki Aracama Mendia, 'Makario'.

Dentro del plan de Interior, en la prisión de Villabona se encuentran recluidos Valentín Lasarte, Carlos Almorza, alias 'Pedrito de Andoain', Alvaro Arri Pascual y Joseba Koldo Martín Carmona, entre otros.