El TPI lee los cargos contra el primer acusado por crímenes de guerra en Darfur

LA HAYA, 18 (EUROPA PRESS)

El Tribunal Penal Internacional (TPI) leyó hoy los cargos presentados contra Bahr Idriss Abú Garda, líder de una de las facciones rebeldes de la región sudanesa de Darfur, el Frente de Resistencia Unida (FRU), el cual está acusado de matar a miembros de las fuerzas de paz de la Unión Africana (UA) en 2007.

Garda, de 46 años, es el primer sudanés en entregarse voluntariamente al tribunal tras haber sido citado, a pesar de que se le acusa de crímenes de guerra presuntamente cometidos en septiembre de 2007 contra la Misión de la Unión Africana, emplazada en Darfur del Norte. La fiscalía mantiene que, durante el ataque contra la misión de paz, doce soldados perdieron la vida y otros ocho resultaron heridos.

"Quiero dar las gracias al tribunal y especialmente al registro. Quiero agradecerles todos los arreglos que han hecho para que pueda estar ante esta sala", afirmó el líder rebelde. Antes, Garda confirmó ser el comandante de un movimiento de resistencia. "Soy un comandante político de profesión", alegó, en declaraciones citadas por Reuters.

Tras haberle informado de los tres cargos por crímenes de guerra presentados contra él, Garda asistirá a una vista preliminar el próximo 12 de octubre donde se confirmarán las acusaciones, y posteriormente, se determinará si éstas tienen fundamentos sólidos para que el líder rebelde sea juzgado por el tribunal, informó el TPI en un comunicado.

El abogado de Garda, Karim Jan, declaró que es demasiado pronto para confirmar si su defendido acudirá a la vista de confirmación de los cargos, aunque aseguró que no irá a ninguna audiencia preliminar antes de octubre.

DEFENSA VOLUNTARIA ANTE EL TPI

El acusado llegó ayer en avión a la ciudad holandesa de La Haya, según informaron fuentes del propio tribunal. El líder rebelde será el primer procesado en el TPI por delitos de lesa humanidad relacionados con el conflicto de Darfur, donde los rebeldes, en su mayoría de etnias subsaharianas, llevan años enfrentándose a las tropas gubernamentales y a las milicias paramilitares, dominadas por etnias árabes.

Abú Garda está acusado, junto a otros dos comandantes rebeldes, de lo que la UA calificó como "el asalto más sangriento" sufrido por las fuerzas de paz desde el inicio del conflicto de Darfur, en 2003. El TPI indicó que los jueces habían decidido que era innecesario emitir una orden judicial de arresto dado que el sujeto estaba dispuesto a presentarse voluntariamente.

Por su parte, el portavoz del FRU Tadjadine Bashir Niam, que se encontraba en la sala, aseguró a la BBC que el grupo rebelde está contento con el proceso. "Aquí respetamos la legislación internacional y respetamos a aquellos que perdieron la vida en Haskanita", indicó. "Creemos que es inocente, cooperará con la Unión Africana, con el tribunal y con los que quieran encontrar a los verdaderos asesinos", añadió.

Además, afirmó que el líder guerrillero es una víctima de las diferencias entre los rebeldes del Movimiento Justicia y Igualdad (JEM), que abandonó para unirse al FRU.

ACUSACIONES DEL TRIBUNAL

En noviembre del 2008, el fiscal general del TPI, Luis Moreno-Ocampo, solicitó órdenes de arresto para Abú Garda y otros dos dirigentes de la insurgencia a los que responsabilizó de orquestar el ataque contra la base de la UA en Haskanita en septiembre de 2007. Aun así, Abú Garda niega tener relación alguna con el ataque y en noviembre del pasado año anunció su disposición a ir a La Haya a defenderse. "Iré. No hay problema", afirmó. "Sé que no estoy implicado", dijo.

"Al matar a miembros de la fuerza de paz, los autores atacaron a los millones de civiles a quienes esos soldados fueron a proteger", indicó el fiscal Moreno-Ocampo en un comunicado. "Atacar a las fuerzas de paz es un crimen grave (...) y será encausado", sentenció.

Desde marzo, el presidente sudanés, Omar Hassan al Bashir, también está acusado por el TPI, esta vez por cargos de crímenes contra la Humanidad y crímenes de guerra, en la que supone la primera imputación formal presentada en el tribunal internacional contra un jefe de Estado en activo.

Sin embargo, el Gobierno sudanés no considera que el procesamiento de Abú Garda suponga cambio alguno y sigue manteniendo que el TPI es un instrumento de las potencias occidentales contra el régimen sudanés. "Nos mantenemos en nuestra postura de que ningún sudanés debe ser entregado al tribunal, ni siquiera un rebelde de Darfur", afirmó hoy un portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores sudanés, Alí Yusef Ahmed.

"Consideramos que el sistema judicial sudanés es muy competente como para juzgar todos los crímenes relacionados con Darfur, pero no fuimos informados y no podemos detener a alguien que quiere entregarse él mismo al TPI", explicó.

El despliegue de tropas de pacificación de la UA y de la ONU no ha podido poner fin a unos combates que, según los expertos, habrían costado ya la vida a 200.000 personas, mientras que 2,5 millones más han tenido que huir de sus hogares.