El fiscal pide más de 110 años de cárcel para 13 miembros de una banda que traficaba con cocaína

CIUDAD REAL, 12 (EUROPA PRESS)

La Fiscalía de la Audiencia Provincial pide más de 110 años de cárcel para los 13 miembros de una banda que traficaba con cocaína, acusados de dos delitos contra la salud pública y uno de receptación, y que actuaba en varias provincias españolas, entre ellas, Ciudad Real.

La vista oral, en la Sección Primera de la Audiencia ciudadrealeña se desarrollará a partir del próximo martes, día 14 de abril, y se prolongará durante los días 15, 16 y 20 de este mismo mes.

Según el escrito de acusaciones, al que ha tenido acceso Europa Press, la trama estaba compuesta por ciudadanos bolivianos, argentinos y españoles y en la causa han sido declarados en rebeldía y no serán juzgados dos ciudadanos de Bolivia, que eran los cabecillas de la misma, Pedro Cuellar Pérez y Óscar Pozo Alba.

Durante las detenciones, que se produjeron a finales de 2005 y primeras semanas de 2006, a la banda se le incautaron unos 3,5 kilos de cocaína, con un valor en el mercado de la droga de más de 200.000 euros.

Entre las juzgadas se encuentra María Vania Pérez Pedraza, también ciudadana boliviana, que era la encargada de buscar y controlar a los "correos" para la venta de la droga en varias provincias.

Las primeras detenciones se produjeron en Puertollano (Ciudad Real), cuando una mujer también boliviana y un hombre de origen árabe nacido en Melilla regresaban de Puerto de Santa María (Cádiz) de comprar droga.

Para seis miembros del entramado, el fiscal pide 12 años de cárcel para cada uno de ellos, mientras que para el resto solicita 8 años de cárcel para un detenido, 6 años de prisión para otros 5 detenidos y 3,6 años de cárcel para una última persona.

El acusado en rebeldía Pedro Cuellar, según se indica en el escrito de acusaciones, se instaló en Madrid con la intención de montar la trama de venta de droga, mientras el otro declarado en rebeldía, Oscar Pozo, era el responsable de traer la droga, principalmente, desde Bolivia.

La intervención de los teléfonos móviles de estos cabecillas fue la pista que llevó a la detención del resto del personas que, salvo María Vaina, que era la que los controlaba, eran vendedores de la droga que pagaban directamente a los principales jefes de la banda.