La banda de narcos desarticulada en Lérida salpica a 10 leridanos encarcelados en Brasil, Venezuela y Portugal

LÉRIDA, 29 (EUROPA PRESS)

Diez leridanos encarcelados en Brasil, Venezuela y Portugal también están implicados en la organización de la mayor red de tráfico de cocaína que se ha desarticulado en Lérida, según informó hoy la policía autonómica catalana.

La operación, bautizada como "Samba", se ha saldado con la detención de once personas, siete de los cuales ya están en prisión, entre ellos el policía nacional encarcelado en Semana Santa, acusados de asociación ilícita y tráfico de drogas.

El jefe del área territorial de investigación de la región policial de Ponent, el inspector Roderic Moreno, concretó hoy que fruto de la investigación, hay estos 11 detenidos en Lérida, dos más en el Aeropuerto de Barcelona, dos detenidos en Bilbao por la Guardia Civil y una persona más de Lleida desplazada a Brasil, que todavía no está detenida.

Explicó que la banda, desarticulada por completo, está relacionada con 7 personas, todas de Lleida, encarceldas en Lisboa, dos en Brasil y una en Venezuela.

Según dijo, las sustancias incautadas de la banda en dos años pueden sumar entre 250 y 300 kilos de cocaína, y sólo con los 27 kilos incautados en Bilbao, la organización podría haber ganado 1,3 millones de euros, según cálculos de los Mossos.

La operación sigue abierta, aseguró el inspector, a "falta del estudio patrimonial de la organización en los dos años que funciona".

Los detenidos son todos hombres de entre 27 y 56 años que viven en poblaciones leridanas, incluyendo un hombre ruso, salvo uno, residente en Sabadell, pero que guarda relación con Lleida.

Se trata del jefe de la organización, Ramon G.G., de 30 años y vecino de la Fuliola, y de un abogado que solía atender a los narcos detenidos en operaciones que salían mal para garantizar su silencio, personas que transportaban la carga, conocidas como mulas y las dedicadas a la distribución.

Para introducir la droga la organización solía captar a dos personas a las que denominaba "tontos del haba" que llevaban una pequeña cantidad de droga y que eran delatados por la propia organización para que los interceptara la policía en los aeropuertos.

Esto permitía distraer a las fuerzas de seguridad de las cargas importantes, ocultas en maletas de otras personas captadas por la red.

El inspector Morento afirmó que esta operación, la mayor contra el tráfico de coca en la provincia leridana, ha sido desarticulada cuando la organización estaba a punto de dar un salto en su modus operandi, ya que quería dejar de de utilizar personas para el transporte y optar por contenedores a través del puerto de Valencia.

Para tener liquidez, la organización solía recurrir a socios capitalistas que prestaban dinero a cambio de unas grandes ganancias, en ocasiones sin saber que el beneficio procedería del tráfico de coca.