Militares pagaron para reclutar a jóvenes que después fueron víctimas de las ejecuciones extrajudiciales

BOGOTÁ, 23 (EUROPA PRESS)

Un informe del Ejército colombiano ha revelado que algunos militares pagaron a bandas organizadas encargadas de reclutar a combatientes para que le suministraran personas que después eran asesinadas y contabilizadas como bajas en combates.

El documento se refiere al caso de los once jóvenes que fueron asesinados el año pasado y que el Ejército en un principio aseguró que se trataban de guerrilleros, pero que después se descubrió que eran civiles que fueron asesinados sin razón aparente.

Las investigaciones apuntan a que algunos soldados contactaron con un red que funcionaba en la localidad de Soacha, departamento de Cundinamarca (centro), y se encargaba de reclutar a personas para los grupos armados, pagando 1,25 millones de pesos (unos 415 euros) por cada una, señala el documento cuyo contenido fue difundido la emisora local Caracol Radio.

El informe desvela que a los once jóvenes --así como a otras víctimas-- les prometieron formar parte del grupo paramilitar Águilas Negras a cambio de cuantiosos ingresos. Todos ellos fueron llevados a Ocaña, en el departamento de Norte de Santander (norte), de donde supuestamente iban a partir hacia un lugar desconocido donde estaban los miembros de las Águilas Negras.

Los encargados de reclutarlos les quitaban todos sus documentos de identidad y les trasladaban en moto hacia el sitio donde supuestamente se encontrarían con los paramilitares, pero en realidad eran llevados a una sede militar donde los esperaban para detenerles por no tener papeles.

Se presume que después de llegar eran asesinados, tras lo cual llevaban sus cuerpos a un lugar de la selva para simular que se trataba de rebeldes que murieron en un combate. El informe del Ejército detalla que esto pudo haber sucedido con los once jóvenes asesinados el año pasado, porque en el levantamiento de los cadáveres se pudieron detectar algunas irregularidades.

Entre las anomalías que pudieron percibir está que uno de los supuestos combatientes tenía puestos unas botas de talla más pequeña. Otro tenía zapatos nuevos con la suelo prácticamente sin utilizar. A otra de las víctimas no le cerraba bien parte de la ropa que llevaba.

En el documento el Ejército establece que la muerte de estos once jóvenes sí corresponden a ejecuciones extrajudiciales, en las que están implicados militares del departamento de Norte de Santander, pese a que en un primer momento se habló de bajas en combate.

El escándalo de las ejecuciones extrajudiciales, conocidas en Colombia como "falsos positivos", obligó a las fuerzas militares a destituir a más de 30 oficiales, entre ellos generales que pudiesen estar implicados en decenas de asesinatos.