Trib.-La policía sostiene que 'La Guaja' y sus hijos integran el "núcleo duro' de los detenidos en la 'Operación Plata'

Dice que el tráfico de droga que la matriarca del clan realizaba en su piso de Cuclillo había levantado un "clamor popular" en el barrio VALLADOLID, 11 (EUROPA PRESS) Funcionarios de la Policía Nacional de Valladolid que entre los años 2006 y 2007 intervinieron en la desarticulación de una supuesta banda de narcotraficantes en la denominada 'Operación Plata', saldada entonces con la detención de un total de diecinueve personas, sostuvieron que el "núcleo duro" lo integraban Lucía E.J. ('La Guaja'), sus dos hijos José Antonio ('Peluso') y Soraya R.E, así como la esposa del primero, María Milagros V.P. ('Marujina'), al tiempo que incluyeron al resto de imputados en otros dos escalones inferiores en los que se hallaba estructurada la organización. Un mando policial que declaró en la segunda jornada del juicio que se sigue contra los imputados en la Audiencia de Valladolid apuntó que las investigaciones partieron del grupo antidroga de Madrid, que se encontraba tras la pista de un proveedor de Plasencia (Cáceres) que abastecía a traficantes de Madrid. En este contexto, el grupo antidroga de Valladolid pudo conocer que José Antonio R.E. ('Peluso') era el encargado de viajar a la capital de España para proveerse de mercancía en grandes cantidades que luego distribuía en Valladolid y también León, cometido este último a través de dos contactos que tenía en Mansilla de las Mulas, en este caso la pareja integrada por Miguel Ángel B.B. y María Blanca B.B. El testigo policial desveló que los "pinchazos" telefónicos efectuados a algunos de los imputados fueron el "método más eficaz" para descubrir la actividad ilícita a la que se dedicaban, junto con las vigilancias llevadas a cabo frente a un bajo sito en la calle Cuclillo, en el barrio de Pajarillos, que ocupaba Lucía E.J. ('La Guaja'), a la que la policía asigna el papel de "matriarca del clan" y encargada de dar consejos a sus hijos para evitar su detención. "Ella había inspirado buena parte de la forma de trabajo del grupo", sentenció el funcionario. "CORRÍA COMO UN DEMONIO"Éste, en declaraciones recogidas por Europa Press, incidió en que las vigilancias ante el referido inmueble llevaron a la convicción de que desde él se traficaba al menudeo, ya que registraba a diario un enorme trasiego de toxicómanos. "No se hizo seguimiento de todos los que salían de él porque era imposible", confesó el policía, quien reconoció igualmente la complejidad de la investigación realizadas debido a las características de la zona, que calificó de "gueto", y a que el clan de 'La Guaja' contaba con infinidad de colaboradores. Incluso advirtió de que en esta tarea la familia de 'La Guaja' contaba con el auxilio de 'lacorros' o 'lacorrillos', términos utilizados para referirse a toxicómanos "esclavizados" que a cambio de su dosis correspondiente efectúan entregas, acopio de mercancía o tareas de intimidación. Habló igualmente de las dificultades con las que se encontró el grupo para seguir a José Antonio R.E. ('Peluso'), dado que éste conducía "de forma muy arriesgada" y utilizaba distintos turismos, sobre todo un Seat León banco que "corría como un demonio" y un Audi S4. Con todo, el agente insistió en las pruebas obtenidas sobre la culpabilidad de todos los imputados, la mayoría sin medios de vida conocidos y con costumbres propias de quien no tiene un trabajo formal. En tal sentido, llegó a indicar que "era un clamor popular" en el barrio de Pajarillos que en ese bajo de la calle Cuclillo ocupado por 'La Guaja' se traficaba con droga al menudeo. De hecho, el agente aseguró que en el transcurso de la investigación se llegaron a procesar hasta 30.000 llamadas telefónicas realizadas entre los acusados, de las que, tal y como advirtió, el 95 por ciento de ellas tenía como denominador común transacciones de droga, y eso a pesar de que los interlocutores se cuidaban muy mucho de referirse a la mercancía por su nombre. En su opinión, términos como 'Calibra', 'BMW', 'cenas', 'zapatillas', 'pasteles', 'niños', 'niñas', 'café', 'leche', 'papresa' o 'cemento', entre otras muchas, hacían referencia a droga, bien cocaína o heroína. "Cada acusado tenía un código específico a la hora de hablar", explicó el policía, quien pese a ello insistió en que el lenguaje utilizado era para los investigadores "muy familiar, el pan nuestro de cada día" e indiciario, claramente, de lo que en realidad significaba. En cuanto a la estructura de la banda, el mando policial habló de tres escalones, uno en lo más alto ocupado por 'La Guaja', sus hijos y su nuera; un segundo compuesto por "adláteres" muy próximos, entre los que incluyó a Manuel R.B. ('Manolete'), su hijo Antonio R.B. y Jonathan E.J, además de un nivel inferior de la escalera en el que se movían otros de los imputados, entre ellos Alberto C.C. ('Canano'), Idoia O.P, Julián M.S.G, Ana Rosa S.B, Alfredo J.B. ('El Bule') y su esposa, Concepción G.E. EL ALMACÉN, UN PISO EN LA CALLE BRAÑAS En el caso de la droga llegada a Valladolid, el testigo policial declaró que era inicialmente almacenada en un piso de la calle Brañas, en el barrio de España, propiedad de Jonathan E.J, y que luego era trasladada en menores cantidades a otro inmueble de la calle Arozín, en Vadillos, que ocupaban las hermanas Concepción B.E. y Asunción B.B, así como a otros pisos y también en pequeñas dosis para su tráfico al 'menudeo'. El juicio proseguirá mañana con nuevas testificales. La acusación pública solicita las penas más duras, en concreto nueve años de cárcel, para José Antonio R.E ('Peluso'); su esposa, María Milagros V.P., así como para una hermana del primero, Soraya R.E., al considerar que encabezaban una red dedicada a la adquisición, venta y distribución de cocaína y heroína que operaba fundamentalmente en los barrios de Delicias y Pajarillos. Para el resto de los acusados, el Ministerio Fiscal interesa condenas que oscilan entre los seis y los tres años de prisión, junto con un conjunto de multas que se elevan a 49.640 euros. La 'Operación Plata' contra el tráfico de drogas que se saldó con la incautación de más de 1,6 kilos de cocaína, casi 900 gramos de heroína y distintos útiles para su corte y distribución, así como distintas armas de fuego. Desarrollada en tres fases, la operación se desarrolló entre los meses de junio de 2006 y abril de 2007.