Dos detenidos en relación con los posibles fuegos provocados en el sureste de Australia

  • Sídney (Australia), 12 feb (EFE).- La Policía de Australia anunció hoy las detenciones de dos personas para que aporten datos sobre si algunos de los graves incendios ocurridos en el sureste del país fueron provocados, tal y como sospechan las autoridades.

Dos detenidos en relación con los posibles fuegos provocados en el sureste de Australia

Dos detenidos en relación con los posibles fuegos provocados en el sureste de Australia

Sídney (Australia), 12 feb (EFE).- La Policía de Australia anunció hoy las detenciones de dos personas para que aporten datos sobre si algunos de los graves incendios ocurridos en el sureste del país fueron provocados, tal y como sospechan las autoridades.

Ambos fueron arrestados tras detectar los agentes una actividad "sospechosa" al norte de la ciudad de Melbourne en el estado de Victoria, donde al menos 181 personas han perdido la vida a causa de los peores incendios forestales en la historia del país.

Por el momento, no se han presentado cargos contra ellos y sólo se espera que aporten información a las pesquisas.

La Policía cree que el fuego de Churchill (sureste de Victoria) fue provocado y sospecha lo mismo de varios frentes en la localidad de Marysville, donde se teme que hayan fallecido al menos un centenar de sus 519 habitantes.

Durante la noche del martes, varios pirómanos incendiaron fuegos cerca de Beechworth, noroeste del estado, donde continúa ardiendo al menos un frente, y las fuerzas de seguridad buscan a dos sujetos que merodeaban por la zona dentro de un coche.

Hasta ahora, los incendios han dejado al menos 181 muertos, unos 50 desaparecidos, y más de mil casas y 3.000 kilómetros de terreno destruido, la mayoría bosques.

En torno a 7.000 de los desplazados se hallan en centros de acogida de la Cruz Roja, pero se desconoce el número exacto de cuántos se cobijan con familiares o amigos o viven en sus vehículos.

Los incendios de Victoria comenzaron el pasado 7 de febrero, cuando la región meridional de Australia llevaba dos semanas padeciendo una ola de calor sin precedentes que había elevado las temperaturas por encima de los 46 grados centígrados.