La Comisión de Desaparecidos clama por el "reconocimiento ético" del Estado español

  • Buenos Aires, 21 feb (EFE).- Mantener viva la llama de la memoria de las víctimas y obtener un "reconocimiento ético" de España son los objetivos fundamentales de la lucha de la gallega María Consuelo Castaño, presidenta de la Comisión de Desaparecidos Españoles en Argentina.

Buenos Aires, 21 feb (EFE).- Mantener viva la llama de la memoria de las víctimas y obtener un "reconocimiento ético" de España son los objetivos fundamentales de la lucha de la gallega María Consuelo Castaño, presidenta de la Comisión de Desaparecidos Españoles en Argentina.

Castaño, que sufrió en carne propia el horror de la dictadura argentina (1976-1983), calcula que entre 78 y 80 personas nacidas en España desaparecieron en Argentina durante el gobierno de facto, aunque la cifra se eleva a 4.000 si se incluye en la lista a hijos y nietos de españoles.

De esas 4.000 personas de origen español, precisa Castaño, la mitad son gallegos y el resto se reparte entre castellano-leoneses, asturianos y vascos.

"Las cifras son relativas porque hay provincias como Tucumán (noroeste) en las que por miedo no se ha denunciado. Y allí, por ejemplo, sabemos que desapareció una embarazada nacida en España", apunta en una entrevista con Efe.

No ha sido sencilla la vida de esta mujer, nacida en La Coruña, que emigró a Argentina con sus padres en 1956, se formó como maestra y se casó con Regino González, militante peronista descendiente de españoles, con quien tuvo tres hijas.

El 13 de septiembre de 1979, su esposo fue secuestrado y desaparecido y horas después también ella y sus hijas -que entonces tenían 5, 4 y 3 años-, fueron detenidas.

Las niñas estuvieron 10 días en cautiverio y fueron "devueltas" a sus abuelos maternos; Castaño fue torturada en una prisión militar hasta que fue condenada a 18 años de cárcel por un Consejo de Guerra.

Nunca más supo de su esposo, que integra la lista de 30.000 desaparecidos que, según organismos humanitarios, dejó la cruenta dictadura argentina.

Salió de prisión en 1984, con 34 años, y desde entonces ha dedicado su vida a intentar reconstruir la historia de los desaparecidos españoles en Argentina durante los "años de plomo".

Conmovida por "el valor y la ética" de las madres españolas y alentada por diplomáticos que "se jugaron la vida e incluso escondieron gente en el Consulado", creó la Comisión en 1988.

Tras 20 años de lucha, no oculta un gesto de amargura cuando se refiere a la respuesta del Estado español a los esfuerzos de la Comisión para esclarecer el destino de las víctimas españolas.

"Necesitamos tener un reconocimiento ético del Estado español. Nuestro deseo es dejar de ser los leprosos de la colectividad. Siempre dijimos que es mucho peor que tu propio país olvide a los desaparecidos, que uno extranjero los mate. Si los olvidan será como hacerlos desaparecer dos veces", concluye.

En Argentina, reconoce la aprobación de las "leyes del perdón" a represores (1986 y 1987) como "el momento más difícil" de la Comisión, en contraste con la instalación de un mural en la embajada de España en memoria de las víctimas, en 1997, durante el gobierno de Carlos Menem.

También valora la política de derechos humanos del ex presidente Néstor Kirchner (2003-2007) y en particular la formación de una unidad especial para investigar el destino de los desaparecidos españoles y la intervención del Equipo Argentino de Antropología Forense para la identificación de personas.

Ahora, Castaño se vuelca en la lucha por la creación de una Comisión de Desaparecidos Europeos y en los contactos con familiares de víctimas de otros países de Europa, entre ellos italianos, franceses, alemanes e irlandeses, para lograr que se les reconozca con "un símbolo" en la sede del Parlamento Europeo.

"Si se consigue sería maravilloso porque se podría formar un gran archivo de la memoria, que le daría sentido a nuestra historia y que serviría para difundir la lucha por los derechos humanos en Argentina", afirma.