La estigmatización lleva a ex niñas soldado de la RDC a reintegrarse en los grupos armados


MADRID|

"Es mejor morir que volver a casa y ser rechazada", afirma una niña de 16 años

La estigmatización y el rechazo que sufren por parte de sus propias familias ha llevado a parte de las antiguas niñas soldado liberadas en el este de República Democrática del Congo (RDC) a reintegrarse en los grupos armados, a pesar de que en la mayoría de los casos en las filas de estas organizaciones sufrieron abusos sexuales.

Así lo denuncia la ONG Child Soldiers International, en un informe publicado con motivo del Día Internacional para la Eliminación de la Violencia Sexual en los Conflictos y que recoge todo el ciclo de violencia al que se ve sometido un colectivo especialmente vulnerable.

Los expertos calculan que hasta el 40 por ciento de los menores que combaten en las filas de grupos armados podrían ser niñas, a pesar de que éstas sólo representan el 7 por ciento de los liberados gracias a los trabajos de agencias de la ONU.

La mayoría de las niñas entrevistadas ha reconocido que sufrió abusos sexuales por parte de miembros de estas facciones, hasta el punto de que convertirse en agresiones casi diarias.

"A veces ni siquiera sabía el nombre del hombre que abusaba de mí", ha contado una superviviente de 16 años. "Quería escapar, pero vi lo que le hacían a quienes lo intentaban. Estaba demasiado asustada", ha relatado.

Para otras, un abuso fue el origen de su adhesión al grupo armado, como explica una joven de 19 años que decidió sumarse a los Mai Mai después de que su madre fuese violada ante toda su familia. Con "vergüenza, pena y enfado" por lo ocurrido, un día decidió tomar las armas para "vengar" a su madre.

UNA COMPLICADA REINTEGRACIÓN

La familia también se sitúa al otro lado de la cadena, el de la reintegración, no siempre dispuesta a facilitar el retorno de una niña privada de su infancia, según ha constatado Child Soldiers International a partir de 150 entrevistas a supervivientes.

El rechazo y el estigma siguen predominando y añaden un nuevo sufrimiento a un retorno que algunas menores incluso ni se plantean. "Es mejor morir que volver a casa y ser rechazada", admite una niña de 16 años consultada por la ONG, mientras que otra menor, de 14 años, explica que los vecinos no dejan que se junte con sus hijas por haber mantenido relaciones sexuales, aunque fuese víctimas de abusos.

El estigma del VIH también persigue a estas "niñas de los bosques", que en su mayoría sólo reclaman un futuro mejor. "Mi deseo es volver a la escuela y hacerse responsable para ayudar a otras que han sufrido problemas como el mío", dice una víctima de 18 años.

La responsable de programas de Child Soldiers International, Sandra Olsson, ha reconocido su "preocupación" por los rechazos a niños soldados, "mucho más habituales" cuando se trata de mujeres. La discriminación persistente evidencia la "pérdida de valor social" que se asocia con las relaciones sexuales extramatrimoniales, lo que en opinión de Olsson lleva a que el "sufrimiento" de estas menores se "malinterprete" o sea "completamente ignorado".