Belgrado exige nuevas negociaciones para solucionar el estatus de Kosovo

  • Belgrado, 17 feb (EFE).- Un año después de que Kosovo proclamara su independencia unilateral de Serbia, Belgrado intenta devolver a la mesa de negociaciones el asunto del estatuto de ese territorio, que considera su provincia, una posibilidad que la mayoría albano-kosovar rechaza rotundamente.

Kosovo listo para celebrar el primer aniversario de su polémica independencia

Kosovo listo para celebrar el primer aniversario de su polémica independencia

Belgrado, 17 feb (EFE).- Un año después de que Kosovo proclamara su independencia unilateral de Serbia, Belgrado intenta devolver a la mesa de negociaciones el asunto del estatuto de ese territorio, que considera su provincia, una posibilidad que la mayoría albano-kosovar rechaza rotundamente.

"Serbia ha puesto su objetivo estratégico de preservar su integridad en el grado más alto de la escala de sus intereses. Proseguiremos la lucha para preservar Kosovo", recalcó recientemente el presidente serbio, Boris Tadic.

La cúpula de la mayoría albano-kosovar declaró el 17 de febrero del año pasado la independencia, que Serbia ve como ilegal, pero que ha sido reconocida hasta ahora por 54 países, entre ellos EEUU y 22 de los 27 miembros de la Unión Europea (UE).

La diplomacia serbia se apuntó un importante triunfo en octubre pasado al lograr el apoyo de la ONU a su iniciativa de que la Corte Internacional de Justicia (CIJ) se pronuncie sobre la legalidad de la proclamación de la independencia de Kosovo.

Con la intensa actividad diplomática y política, Belgrado trata de conseguir que se mantenga relativamente bajo el número de países que reconozcan Kosovo hasta que se obtenga la opinión de la CIJ.

En noviembre, Belgrado logró que el Consejo de Seguridad de la ONU avalara el llamado "plan de seis puntos", que considera vital para que ciudadanos serbios permanezcan en Kosovo y se sientan más protegidos, como condición para reajustar la presencia internacional civil en Kosovo y desplegar la misión europea, la EULEX.

No obstante, la aplicación de ese plan, rechazado por los albano-kosovares, sigue pendiente y los serbios denuncian el "vacío de poder" en sus enclaves en Kosovo, en los que no aceptan instituciones ni leyes del autoproclamado Estado.

Ese plan abarca la competencia de los serbios en sectores como Policía, Justicia, aduanas y fronteras, protección del patrimonio cultural serbio, comunicaciones e infraestructura, y los detalles de su aplicación deberán ser precisados entre Belgrado y la misión de la ONU en Kosovo.

Serbia ha dado señales de que puede aceptar el dialogo con representantes de Pristina, a un nivel técnico, sobre problemas concretos de la población serbia de Kosovo.

"Estamos dispuestos a tratar hasta con representantes legítimos de los albaneses de los asuntos vitales, pero esos asuntos no pueden cuestionar la integridad territorial y la soberanía de Serbia en Kosovo", según el presidente Tadic.

Dos tercios de serbios abandonaron Kosovo desde 1999 ante el acoso albanés, y de unos 100.000 que permanecen allí, casi 40.000 se concentran en el norte, contiguo a Serbia, y el resto en varios enclaves aislados del interior kosovar.

Belgrado se ha propuesto como prioridad mejorar la precaria situación de la comunidad serbia en Kosovo e impulsar la más que modesta economía y agricultura en sus zonas.

Serbia vivió como una afrenta la formación, a finales de enero, de la Fuerza de Seguridad de Kosovo (FSK), que considera ilegal y paramilitar, y que los serbios kosovares ven como una amenaza directa para su seguridad.

La nueva fuerza kosovar, formada por la OTAN y que estará integrada en su mayoría por antiguos guerrilleros albano-kosovares, tendrá 2.500 miembros y unos 800 reservistas provistos de armas ligeras, pero los serbios temen que puedan engrosar fácilmente estos números.

Serbia denuncia que en Kosovo hay grandes cantidades de armas y aboga por su desmilitarización, por considerarlo como un barril de pólvora en medio de fuertes tensiones étnicas y de desconfianza entre las dos comunidades.

En la conflictiva y dividida ciudad septentrional de Mitrovica, una serie de incidentes violentos ocurridos a comienzos de año ya despertaron temores de un empeoramiento de la situación de la seguridad en Kosovo. Snezana Stanojevic