Crónica Kosovo.- El martes se cumplen diez años de unos bombardeos que cambiaron la doctrina de la Alianza Atlántica

El 24 de marzo de 1999, la OTAN lanzó la operación 'Fuerza Aliada' contra Yugoslavia, que abrió la espita a la independencia de Kosovo BELGRADO, 22 (EUROPA PRESS) El próximo 24 de marzo se celebra el décimo aniversario de la primera operación militar de la OTAN contra un Estado soberano en toda su historia, una campaña que supuso el abandono de la estrategia disuasoria de la Alianza propia de la 'Guerra fría' en favor de una doctrina más intervencionista. La OTAN, liderada por Estados Unidos, lanzó la operación 'Fuerza Aliada' para tratar de poner fin a los ataques de las fuerzas de seguridad yugoslavas contra las personas de etnia albanesa en Kosovo. Finalizado el conflicto, el territorio fue puesto bajo la administración de la ONU. El 17 de febrero de 2008 Kosovo declaró unilateralmente su independencia de Serbia, que ha sido reconocida por las principales potencias occidentales. Según informó el Gobierno de Belgrado, el primer ministro serbio, Mirko Cvetkovic, se dirigirá el próximo martes al Parlamento con motivo del "décimo aniversario de los trágicos acontecimientos" de 1999. Asimismo, los miembros del Gobierno recorrerán las localidades que sufrieron mayor número de víctimas durante los ataques y las autoridades pedirán un minuto de silencio a la población. Los hechos comenzaron en las primeras horas de la noche del 24 de marzo de 1999. Aquel día, y hasta la madrugada del día siguiente, los aviones y buques de crucero de la Alianza bombardearon a las fuerzas serbias desplegadas en Pristina, capital de Kosovo, y extendieron posteriormente sus ataques a Belgrado, Podgorica, Novi Sad y otras localidades serbias y montenegrinas. Durante la campaña, que duró 78 semanas --hasta el 10 de junio--, se efectuaron casi 40.000 incursiones y se registraron, según informes del propio Gobierno yugoslavo, entre 400 y 600 muertos civiles. Ningún soldado de la Alianza pereció durante la ofensiva. Oficialmente, la ofensiva de Yugoslavia era la respuesta de las potencias occidentales al fracaso de las negociaciones de Rambouillet para poner fin al conflicto entre Belgrado y el grupo armado Ejército de Liberación de Kosovo (ELK), que se había alzado en armas el año anterior tras el fracaso de la estrategia de desobediencia civil de los independentistas albanokovares. Las negociaciones fracasaron después de que Estados Unidos introdujera a última hora una cláusula que permitía a los Ejércitos de la OTAN entrar y circular libremente por territorio de Yugoslavia. Con los bombardeos de Yugoslavia, la OTAN --cuyo secretario general era, por entonces, Javier Solana-- se implicaba en una espectacular ofensiva militar por primera vez en su historia. De hecho, numerosos analistas consideran que la campaña de Yugoslavia supuso la introducción en la Alianza de una estrategia más ofensiva frente a los llamados "Estados delincuentes", contra los cuales había la "obligación moral" de emprender "intervenciones humanitarias" a fin de crear un nuevo marco de "seguridad" en el llamado "espacio euroatlántico". Esta doctrina, cuyo primer eslabón fue Yugoslavia, fue aplicada posteriormente en Afganistán. Durante la campaña hubo varios incidentes particularmente polémicos, como los bombardeos contra la sede de la radiotelevisión estatal serbia, que causó la muerte de 16 civiles (y que Amnistía Internacional calificó de "crimen de guerra"), o contra otros objetivos civiles, como el puente ferroviario de Grdelica, así como el ataque aéreo contra la Embajada china en Belgrado. Aún en la actualidad, al menos 2.500 bombas de racimo de la Alianza continúan desperdigadas sin estallar en territorio serbio. PROTECTORADO E INDEPENDENCIA DE KOSOVO El 10 de junio, Slobodan Milosevic --por entonces presidente de la República Federal de Yugoslavia (RFY)-- accedió a retirar sus tropas de Kosovo. Fue el final de los bombardeos y el inicio del despliegue de 45.000 soldados de la OTAN. Junto a los militares yugoslavos abandonaron el país cerca de 200.000 civiles serbios por temor a venganzas. Ese mismo mes de junio, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó la Resolución 1244, que establecía que Kosovo debía seguir siendo parte integrante de la RFY, disponía una administración civil provisional a cargo de la ONU (la MINUK), con la presencia de fuerzas de mantenimiento de la paz dirigidas por la OTAN (KFOR), y aludía a la necesidad de una "solución definitiva" para Kosovo. La 1244 marcó el inicio del protectorado internacional sobre Kosovo. Durante este periodo, la falta de un sistema de justicia penal adecuado, la violencia contra las minorías étnicas, las dificultades para el regreso de los refugiados y los desplazados y la falta de control sobre las instituciones internacionales presentes en el territorio han sido los principales problemas detectados por las organizaciones internacionales de Derechos Humanos. La búsqueda de la "solución definitiva" para Kosovo comenzó en marzo de 2007, con el inicio de las negociaciones sobre el futuro de la provincia. En el curso de las conversaciones, y a pesar de lo estipulado por la 1244, el enviado especial de la ONU para Kosovo, Martti Ahtisaari, propuso un plan de independencia "supervisada" que fue inmediatamente rechazado por Serbia y que sirvió de base para que las autoridades albanokosovares pusieran en marcha el proceso de independencia unilateral. La proclamación de la independencia fue aprobada unilateralmente el 17 de febrero de 2008 por el Parlamento kosovar, después de que las conversaciones concluyeran sin ningún resultado efectivo a causa del enrocamiento de las dos partes y de que los miembros del Consejo de Seguridad de la ONU fuesen incapaces de adoptar una postura común. Lo cierto es que, a diferencia de los otros seis países egresados de Yugoslavia --Serbia, Montenegro, Croacia, Bosnia y Herzegovina, Macedonia y Eslovenia--, Kosovo sigue siendo, legalmente, una provincia serbia. El Gobierno serbio ha denunciado la independencia unilateral ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de la ONU, cuyo fallo está previsto para dentro de un año. Esta circunstancia ha contribuido a que, hasta la fecha, y pese a las euforias iniciales, Kosovo sólo haya sido reconocido por medio centenar de Estados del total de 192 que conforman la ONU y a que Rusia siga vetando cualquier resolución en favor de la independencia. La inmensa mayoría de los 27 miembros de la UE han reconocido al nuevo Estado, pero España se mantiene firme en no aceptar una independencia del país que "no respeta la legalidad internacional". Precisamente, el décimo aniversario de los bombardeos coincide con el anuncio de la retirada de las tropas españolas desplegadas en el marco de la KFOR. LA MUERTE DE YUGOSLAVIA El conflicto de Kosovo fue el detonante de la muerte de la vieja Yugoslavia. El principio del desastre comenzó en junio de 1989, cuando el entonces presidente de Serbia, Slobodan Milosevic, aprovechó el 600 aniversario de la 'Batalla de Kosovo' (fecha emblemática para el nacionalismo serbio) para advertir de que los serbios nunca renunciarían al control de la provincia, cuya población en su inmensa mayoría es de origen albanés. Ese mismo año, Milosevic estableció la ley marcial en Kosovo y abolió la autonomía. Estas decisiones sirvieron de fulminante para el terrible conflicto de Yugoslavia, cuyas más trágicas expresiones fueron las guerras civiles de Croacia y Bosnia-Herzegovina y los propios bombardeos de la OTAN sobre Serbia en 1999. En febrero de 2003, la ya muy menguada RFY fue disuelta y sustituida por una confederación de Serbia y Montenegro que se vino definitivamente abajo el 17 de febrero de 2006, con la independencia de Montenegro. En Serbia, los ultranacionalistas no obtuvieron los réditos que esperaban de la separación de Kosovo en las elecciones legislativas de mayo de 2008 y el país cuenta actualmente con el Gobierno más europeísta de su historia.