La fiscal pide 20 años de cárcel para cada uno de los dos acusados de apalear y quemar a un joven en O Valadouro (Lugo)

Los imputados se culpan entre sí de los hechos, por lo que las defensas piden la libre absolución de ambos LUGO, 9 (EUROPA PRESS) La fiscal mantuvo en sus conclusiones provisionales la petición de una pena de veinte años para cada uno de los dos acusados de apalear y quemar vivo a un joven en O Valadouro (Lugo) hasta darle muerte en diciembre de 2007. Los acusados, Francisco José R.A., conocido por el sobrenombre de 'O Chatarreiro', de 40 años y vecino de Cervo, y José Antonio C.M., de 43 años y residente en Burela, acudieron hoy a los juzgados de Lugo a la vista con jurado popular, formado por tres mujeres y seis hombres. La acusación particular y la fiscal responsabilizan a los acusados de la muerte de Juan Carlos González Estévez, conocido como 'O Madrileño', de 32 años, ocurrido el 27 de diciembre de 2007. Una cuñada del fallecido, Macarena Borrego, aseguró en declaraciones a los medios antes de comenzar el juicio que detrás del móvil está una deuda contraída por José Antonio C.M. con la víctima, de 15.000 euros. Además, dijo que su familia "está destrozada", al tiempo que se mostró convencida de la culpabilidad de los procesados. "Somos una familia normal y nos ha pasado esto. Le puede pasar a cualquiera y esa gente en la calle lo puede volver a hacer", remarcó, y recordó que su cuñado vino de Madrid porque tenía familia en una parroquia de O Valadouro, en Cadramón. "Siempre le gustó Galicia y quería comprarse una casa. El quería vivir aquí. Le gustaba mucho el deporte, el clima y le encantaba su gente", sostuvo. PRÉSTAMO Juan Carlos González Estévez había heredado un piso de un tío abuelo y, con lo que obtuvo de la venta, dejó 15.000 euros a José Antonio C.M., quien le pidió este dinero para traerse a España a su mujer y a sus hijos que estaban en Brasil. Macarena Borrego aseguró que "finalmente" no tenía ni mujer, ni los hijos en Brasil, por lo que la víctima reclamó el pago de la deuda. Los acusados se culpan entre sí de los hechos, por lo que las defensas piden la libre absolución de ambos y así se lo transmitieron al jurado. En el caso de J.A.C.M., su letrado dijo que éste no participó en los hechos, que se encontraba en otro lugar. Por su parte, la acusación particular solicitó lo mismo que el fiscal, además de unas indemnizaciones de 300.000 euros y 150.000 para la madre y el hermano de la víctima.