Los amigos del rumano asesinado desde una ventana reprochan a la Justicia que su presunto agresor esté en libertad

MADRID, 26 (EUROPA PRESS) Los amigos de Leonard Florín Mirón, un rumano de 23 años que falleció en Año Nuevo de 2007 por un tiro que le dispararon desde una ventana en Pan Bendito (Carabanchel), reprocharon hoy a la Justicia que el presunto homicida se encuentre en libertad provisional a pesar de la gravedad de los hechos y del peligro que, según ellos, supone que esta persona siga libre. La Audiencia Provincial de Madrid retomó hoy el juicio con jurado popular que se celebra contra Andrés B.G., de 36 años y entonces interino de la Audiencia Nacional, por un delito de homicidio. El acusado, quien niega los hechos, afronta una petición fiscal de 12 años de prisión. Sólo estuvo en prisión preventiva ocho meses al no encontrarse nunca el rifle con el que se perpetró el crimen. La noche del homicidio, la víctima celebraba la llegada del año nuevo con unos compatriotas en una casa situada en el número 8 de la plaza de la Rendición de Breda. Alrededor de las 3.45 horas, el joven se asomó a la ventana con un amigo para fumarse un cigarro. De repente, recibió un tiro en el costado que le perforó el pulmón. A los pocos minutos, murió desangrado. En la sesión de hoy testificaron varios de los conocidos del fallecido que se encontraban en la fiesta. Al término de la vista, los testigos se quejaron de que el acusado esté en libertad, al considerarlo una persona peligrosa. "Los vecinos del barrio saben desde hace tiempo que no está bien. Esas cosas se saben", indicó una de las chicas que declaró. No pudieron cruzarse con él a las puertas de la Audiencia, al salir escondido en un taxi que se introdujo en el interior del garaje de la sede judicial. La abogada Cynthia Favero, que representa a la acusación particular, señaló a los periodistas que el procesado sostuvo al inicio de la instrucción que estaba en tratamiento psicológico por una depresión. No obstante, indicó que se desdijo de esta afirmación más tarde. "Las declaraciones del acusado están repletas de contradicciones durante todo el procedimiento", recalcó. "ME HAN MATADO" En el juicio, Jorge, un amigo que le conocía desde los 13 años, relató al tribunal que sobre las 3.30 horas de la madrugada se encontraba charlando con Leonard en la ventana, cuando de repente se escuchó una detonación que provocó que la gente se asustara. "Se apagó la música para saber lo que había pasado. Pensamos que sería un petardo", narró. Al cabo de unos minutos, se produjo un nuevo ruido y la víctima se desplomó. Sus amigos estaban desconcertados porque al llevar Leonard una camisa negra no se percataron del impacto hasta que le tumbaron en un sofá, donde comprobaron la sangre que estaba derramando. "Me han matado. No siento las manos ni los pies". Éstas fueron las últimas palabras de la víctima, quien murió a los pocos minutos. Los agentes del Grupo V de Homicidios dieron con el presunto asesino tras un sondeo vecinal en el que averiguaron que un mes antes alguien había matado a un perro por sus ladridos en el portal de al lado de una forma similar. Así, la Policía pidió a la Guardia Civil que le informara sobre las personas con permiso de armas de ese bloque de pisos. De los vecinos, sólo dos tenían licencia, entre ellos Andrés B.G. LICENCIA PARA ESCOPETAS El acusado, cuyo padre es militar, tenía licencia para escopetas de caza. Tenía tres con diferentes calibres, una de ellas del 22. La Policía estudió la trayectoria de la bala que mató a la víctima y al perro, proviniendo del piso del acusado. Tras conseguir una orden de registro, los agentes inspeccionaron la vivienda del sospechoso, encontrando sólo dos de las tres escopetas. Ninguna de ellas era el arma homicida. Tras su detención, el supuesto homicida aseguró que esa misma noche se había dejado la escopeta en el coche con la puerta abierta. Sostuvo que se la robaron. Pero decidió no denunciarlo. Se trata de la misma versión que ofreció el pasado lunes ante la Audiencia madrileña.