20.-El regulador policial afirma ahora que había cámaras CCTV en la agresión policial al fallecido en las protestas

LONDRES, 14 (de la corresponsal de EUROPA PRESS, Eva Martínez Millán)

La Comisión Independiente de Quejas de la Policía británica (IPCC, en sus siglas en inglés), el regulador policial, ha corregido a su presidente, Nick Hardwick, y admitió que durante las manifestaciones previas a la cumbre del G-20 había cámaras de los circuitos CCTV en el área en la que se produjo la agresión policial al ciudadano que minutos después falleció de un infarto.

Hardwick había descartado el pasado jueves nuevas grabaciones sobre la base de que no había cámaras, pero la IPCC aclaró hoy que aunque su presidente creía que así era, aparentemente sí se encontraban algunas en la zona. Un portavoz explicó que ya se han hecho los esfuerzos para recuperar las imágenes tanto por parte de la Corporation of London como de los negocios privados de la zona.

Así, la relación entre la respuesta policial y el posterior paro cardíaco de Ian Tomlinson, de 47 años, un kioskero que regresaba a casa el 1 de abril y que ni siquiera formaba parte de las protestas, continúa siendo objeto de una investigación por parte del regulador, que asumió de forma independiente el proceso el pasado miércoles, tras revocárselo a la división policial de la City of London.

Las decisiones se precipitaron a raíz de la aparición de un vídeo captado por un gestor financiero de Nueva York que se encontraba en la capital británica por negocios y que decidió entregárselo al diario 'The Guardian', la cabecera que ha venido encabezando en Reino Unido la campaña relacionada con el caso.

ANÁLISIS DETALLADO

De esta forma, pese a la declaración inicial en la que el presidente de la IPCC aseguraba que no había cámara, el organismo confesó hoy mismo que ha recuperado horas de grabación que se dispone a supervisar para proceder a un "análisis detallado".

En este contexto, el agente que agredió a Tomlinson continúa suspendido de sus tareas a la espera de la resolución de un caso que, no obstante, supondría al menos tres años para llegar al final, según avanzaron este fin de semana expertos legales.

Además, también están pendientes los resultados de la segunda autopsia, ordenada el pasado jueves a uno de los forenses más reputados del país, que tratará de determinar tanto si hubo alguna relación entre el infarto y el ataque policial, como el propio alcance de éste.