Los acusados de agredir al joven que tuvo secuelas de pérdida de memoria niegan que le patearan la cabeza

Testigos vieron a uno de ellos dar una patada en la cabeza a la víctima "como si fuera un balón" y al otro pisoteársela

SANTANDER, 20 (EUROPA PRESS)

Uno de los acusados de agredir a la salida de un pub de Santander a un joven que tuvo como secuelas pérdida de memoria y problemas de aprendizaje niega que le pateara la cabeza cuando la víctima se encontraba en el suelo inconsciente, mientras que el otro afirma no recordar nada de los hechos y se ha negado a declarar, salvo a las preguntas de las defensas.

Ambos están acusados de un delito de tentativa de homicidio por el que el Fiscal les pide una pena de siete años de prisión e indemnización de 348.000 a la víctima, mientras que la acusación particular califica los hechos de asesinato con alevosía, en grado de tentativa, por lo que elevan la petición de pena a 12 años y la indemnización a 432.000 euros. Las defensas piden la absolución de sus representados.

Los hechos sucedieron a las cinco y media de la madrugada de la Nochebuena de 2006. En el interior del pub Indian se inició una discusión entre miembros de dos grupos de amigos, que se desplazaron a la salida del local, donde el altercado derivó en una pelea en el transcurso de la cual uno de los jóvenes, de 26 años de edad en la actualidad, cayó al suelo sobre el paso de peatones de Casimiro Sáinz, donde fue golpeado con patadas y pisotones en la cabeza.

La víctima relató en el juicio que ha comenzado hoy en la Sección Primera de la Audiencia Provincial que desde ese agresión, su vida ha "cambiado en todos los aspectos", hasta el punto de que abandonó las clases de Ingeniería Informática que impartían porque no se acordaba "ni de la informática ni de los chavales".

Uno de los acusados, Sergio D.M., de 21 años de edad, asegura que no recuerda nada de esa noche en la que había bebido "bastante" y de la que sólo tiene algunas "imágenes" como la discusión. Del resto ha eludido declarar ante la Fiscalía o la acusación particular, mientras que a las defensas les narró como su amigo, el otro acusado, Pablo R.C., de 22 años, cayó al suelo al ser agredido.

Por su parte, Pablo R.C., vio la discusión, pero no los golpes que se produjeron durante el altercado en el exterior, en las inmediaciones del Indian, en el que participaron "innumerables" personas. Él no agredió, sino que, "al contario", al acercarse, según su versión, fue cuando le pegaron y cayó al suelo.

"COMO UN BALÓN DE FÚTBOL"

Uno de los porteros que trabajaba esa noche en el Indian contó cómo vio a Pablo dar un golpe a la víctima, que "cayó al suelo inconsciente", donde su agresor le dio patadas en las costillas y también en la cabeza. Luego llegó Sergio "y le pisó la cabeza" en dos ocasiones.

Otro de los porteros coincidió en identificar a Sergio como el autor del pisotón en la cabeza a la víctima cuando yacía en el suelo. Pero previamente había escuchado, aunque no pudo verlo, cómo alguien le daba más patadas que sonaron como un balón de fútbol, "Me impresionó mucho", admitió.

Un testigo de los hechos, amigo de un tercer portero, vio como Pablo y otro implicado daban al agredido una patada en la cabeza "como si fuese un balón", y como después, el otro acusado, Sergio, le propinó un pisotón en la cabeza "en plan chulería".

Este testigo --que subrayó que esa noche no había consumido alcohol porque no bebe "en la vida" y que desde entonces "no sale de fiesta"-- describió el pisotón como "un acto de chulería, en plan 'aquí estoy yo'". Antes de esa noche no conocía a los acusados, a quienes ha señalado en el juicio como autores de las agresiones.

AGRESIÓN Y CONSECUENCIAS

La discusión comenzó cuando, dentro del Indian, un amigo de la víctima se acercó a hablar con una amiga de uno de los agresores, Sergio. Según detalló la joven, "no vino en plan todo majo", sino que la "agarró" en al menos tres ocasiones seguidas, lo que provocó que su amigo se dirigiera a este miembro del otro grupo.

Ambos salieron a la calle a hablar, y lo que comenzó con una discusión entre los dos derivó en una pelea entre más personas "que empezaron a pegarse" entre sí, si bien este testigo dijo que no presencia los pisotones en la cabeza de la víctima.

Otro testigo, amigo de los acusados a los que conocía del barrio --la calle Alta--, actuó al ver que estos estaban "mal", Pablo "sangrando por la nariz en el suelo" y Sergio agredido por dos personas.

Mientras, hasta 15 personas pateaban al joven que sufrió las lesiones de pérdida de memoria. "Era un tumulto de gente dando patadas", afirmó.

"Estaban ellos y nosotros", manifestó un miembro del grupo de la víctima que vio al agredido "en el suelo" mientras personas a las que no recuerda "le estaban dando patadas".

El agredido, que normalmente vive en Madrid, había regresado esos días a Santander para pasar las fiestas navideñas y quedó con sus amigos para tomar algo. Lo último que recuerda es el lugar donde fue a cenar. "Abrí la puerta y la cerré. Desde ahí no recuerdo nada hasta que desperté en el Hospital Valdecilla", aseguró.

A partir de entonces comenzó a sufrir secuelas como problemas con la memoria y el aprendizaje, hasta el punto de que tuvo que abandonar su trabajo como ingeniero informático y ahora, en lugar de dar clases, las recibe, mientras no logra superar ninguna entrevista de trabajo.

En el piso en el que convive con tres compañeros, explicó, ha pasado de ser el que se encargaba de las gestiones con el casero o tareas como la cocina a limitarse a limpiar, si bien ha precisado que no requiere ayuda para cuestiones de la vida cotidiana.