Un hombre acepta más de 30 años de cárcel por amenazar a mujeres con una navaja en el ascensor para robarles

VALENCIA, 14 (EUROPA PRESS)

Un hombre aceptó hoy en la sección cuarta de la Audiencia Provincial de Valencia una pena de más de 30 años de cárcel por amenazar a unas ocho mujeres con una navaja en los ascensores de los edificios para robarles dinero, tarjetas y otros enseres. En una ocasión también retuvo a una de sus víctimas en su vivienda, y le obligó a que le diera el PIN de la tarjeta del banco, de donde le extrajo 720 euros.

Inicialmente, el ministerio fiscal pedía una pena para el hombre de 43 años de cárcel por seis delitos de robo con intimidación, con uno de medio peligroso; dos delitos de robo con intimidación; un delito de allanamiento de morada violento; y un delito de detención ilegalmente. No obstante, finalmente llegó a un acuerdo con la defensa por el que aceptó cumplir más de 30 años de cárcel.

El hombre cometió los robos entre octubre y noviembre de 2008, según consta en el relato provisional de hechos del fiscal. El primero de ellos se registró el 22 de octubre, cuando se introdujo en el portal de un inmueble de la calle Juan Ramón Jiménez de Valencia y accedió al ascensor junto a una vecina. Una vez dentro, la amenazó con una navaja y le pidió que le diera todo lo que llevaba, apoderándose al final de unos 350 euros y de dos carteras con documentos.

Seguidamente, el 27 de octubre abordó a otra mujer cuando iba a subir al ascensor de su domicilio, en la calle Virgen de los Desamparados de Xirivella (Valencia), a la que también esgrimió una navaja y le pidió el dinero que portaba. Después le obligó a entrar en el domicilio, le robó las cartillas de los bancos y se apoderó de su clave. Entonces, la ató con un rollo de cinta adhesiva de pies y manos y se fue a la entidad bancaria, de donde extrajo 720 euros.

El resto de robos se produjeron siempre en Valencia, y el hombre utilizó el mismo 'modus operandi' que en los iniciales, es decir, accedía a los portales, abordaba a las mujeres que cogían el ascensor, les sacaba una navaja o un cuchillo y les pedía su dinero. En total, se apoderó de más de 2.000 euros.

En otra ocasión, el hombre intentó que otra de las víctimas le diera más dinero del interior de su vivienda, algo que no consiguió porque el marido de ésta se encontraba dentro; dos veces más, el hombre salió huyendo después de que las víctimas comenzarán a gritar, le empujaran y tocaran la alarma. El último robo tuvo lugar el 12 de noviembre de 2008.