El juez Pedraz procesa de nuevo a los tres militares acusados de la muerte del cámara José Couso

Argumenta que la explicación del Mando Central de EEUU es "difusa" y no es válida para neutralizar los indicios contra los soldados

MADRID, 21 (EUROPA PRESS)

El juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz procesó hoy de nuevo al sargento Thomas Gibson y a dos de sus superiores, el capitán Philip Wolford y el teniente coronel Philip De Camp, por su relación con la muerte del cámara de Telecinco José Couso durante el ataque al Hotel Palestina de Bagdad el 8 de abril de 2003. El magistrado les acusa de la comisión de delitos de homicidio y contra la comunidad internacional.

Pedraz ya procesó a los tres militares en abril de 2007 por las mismas causas pero la Sala de lo Penal le señaló entonces que consideraba que la instrucción no estaba terminada por lo que el juez reabrió la investigación y realizó nuevas diligencias entre las que se encontró la toma de declaración de los ex ministros de Defensa y Asuntos Exteriores en el momento en que se produjeron los hechos, Federico Trillo y Ana Palacio respectivamente.

El juez asegura en su auto, hecho público hoy, que Gibson fue "la persona que dio la orden directa de disparar" sin que conste "la existencia de 'francotirador' u 'ojeador' u 'observador enemigo' ni disparo alguno, anterior o posterior a los hechos, procedente del tejado y otra parte del Hotel Palestina, contra las tropas norteamericanas".

Pedraz recuerda que Couso era, en aplicación del Convenio de Ginebra y de la legislación española, "persona protegida" y añade que las partes contendientes en un conflicto armado están obligadas siempre a distinguir entre población civil y combatientes. "La fuerzas militares norteamericanas tenían conocimiento de que el Hotel Palestina era y se encontraba en zona civil y no era objetivo militar y que, además, estaba ocupado por población civil y periodistas", dice el juez.

PODÍAN HABER AVISADO

Añade que el caso de la muerte del cámara de Telecinco es "obvio que era de prever que con el proyectil lanzado se pudieran provocar muertos o heridos" y recuerda que en el lapso de tiempo previo al ataque "se podría haber avisado a los periodistas ya que, al tratarse de medios de comunicación, podían comunicarse de forma inmediata con ellos" o haber ordenado el desalojo del hotel.

Pedraz defiende que el ataque fue desproporcionado y recuerda en su auto las declaraciones realizadas por el ex ministro Trillo que manifestó que la posible existencia en el hotel de miembros del Ministerio de Información iraquí "no justificaba el gravísimo error que causó la muerte de Couso". Destaca también que al encontrarse periodistas en el establecimiento hotelero era "de todo punto lógico" que se utilizaran binoculares y cámaras fotográficas con o sin flash.

Así, considera que los tres militares cometieron delitos de homicidio y contra la comunidad internacional previstos por el Código Penal. El delito existe --dice el juez-- ya que los autores dispararon aceptando la posibilidad de que podían estar haciéndolo contra población civil y dado que no existe confirmación alguna de que existieran en el edificio francotiradores.

Pedraz cita las nuevas declaraciones practicadas a los periodistas compañeros de Couso, Jon Sistiaga, Jesús Hernández Quiñonero y Olga Rodríguez, que han concretado que en el hotel sólo se encontraban funcionarios no armados.

El juez maneja, además, la hipótesis de los militares norteamericanos realizaran el ataque "para amedrentar a los informadores y de esa forma evitar que se grabara la toma de Bagdad". Señala que antes del disparo contra el 'Palestina' se atacaron las dos sedes de televisión árabes Al Yazira y Abu Dhabi

LA EXPLICACIÓN NORTEAMERICANA "DIFUSA Y ESCUETA"

El auto hace referencia a las explicaciones ofrecidas por el Mando Central norteamericano, que indicó que el disparo se efectuó en defensa propia sobre un grupo de tiradores enemigos en aplicación de las reglas de combate. Esta afirmación, dice el juez, "es contradictoria" con la efectuada por los periodistas presentes que han manifestado que antes del disparo "era el momento de más calma", "una mañana bastante tranquila", "un momento de aburrimiento" y que por ello, estaban todos asomados a la ventana.

Así, los indicios racionales de criminalidad no pueden quedar neutralizados por "la escueta y difusa comunicación recibida de las autoridades norteamericanas". La explicación está efectuada en base a una investigación realizada por un comandante del Mando Central y ni siquiera consta en la instrucción española, recuerda el juez, que dice contar únicamente con un resumen.

"Al no tratarse de un documento judicial no responde a los cánones mínimamente exigibles en un Estado de Derecho, ni satisface --desde la perspectiva constitucional-- las exigencias derivadas de la aplicación del derecho a la tutela judicial efectiva por una justicia independiente e imparcial.

La nota, además de resultar "escasa y genérica" se contradice con otras diligencias e incluso con otras explicaciones norteamericanas, asegura Pedraz. "No es que ponga en duda esta explicación, es que es necesario aclararla y ampliarla, cosa a la que se han negado las autoridades norteamericanas", agrega.

DOS PROCESAMIENTO Y DOS RECHAZOS DE LA SALA

Se trata de la segunda vez que el juez Pedraz procesa a los tres militares, después de que la Sala rechazara en abril de 2007 su procesamiento y ordenara practicar nuevas diligencias.

Esta última decisión constituyó, además el segundo rechazo de la Sala de lo Penal, que ya decretó el archivo de la causa el 10 de marzo de 2006, al considerar que los hechos no fueron constitutivos de delito y que los soldados llevaron a cabo "un acto de guerra" con fatales consecuencias. El recurso de los familiares de Couso ante el Tribunal Supremo, facilitó en la primera ocasión la reapertura de la causa.