Las víctimas exigen "saber la verdad" de las "cosas que se hicieron mal" para identificar a responsables

"Sólo quiero dar las gracias a las personas que me sacaron de ese horror", asegura una de las víctimas

MADRID, 27 (EUROPA PRESS)

Ocho meses después del accidente del vuelo JK5022 de Spanair, once de los supervivientes se sometieron hoy a un reconocimiento forense en los Juzgados ordinarios de Plaza de Castilla para determinar la gravedad de las heridas sufridas. Las víctimas reclamaron que "la seguridad aérea sea máxima" para que "no se vuelva a repetir" lo sucedido el fatídico 20 de agosto y que no fallen los sistemas de emergencia en el aeropuerto de Barajas.

"Todos los afectados queremos saber la verdad sobre lo que pasó, por qué pasó y qué cosas se hicieron mal para que no vuelva a pasar", manifestó a las puertas de esta sede judicial María Loreto Mercedes, quien se sometió a un examen médico después de que el pasado 2 de diciembre testificará ante el juez Javier Pérez. Ese día, se quejó de la tardanza de los equipos de emergencia. El 2 de agosto, perdió a su hija de 23 años.

Ayudada de unas muletas, Loreto volvió a incidir en que el operativo de emergencias de Barajas "no funcionó" con toda "la rapidez y eficacia" que exigía esa situación. "No parece normal que la asistencia sanitaria tardara en llegar entre 30 y 40 minutos, teniendo en cuenta que el avión estaba en una de las pistas del aeropuerto", recalcó la mujer, quien forma parte de la Asociación de Víctimas del Accidente JK-5022, personada en la causa como acusación popular.

Tras ocho meses de la catástrofe, aseguró estar "mejor físicamente", pero con "el ánimo regular, tirando a mal". Hoy mismo será operada de la mano derecha en un hospital de Madrid y en los próximas semanas se someterá a otras tantas intervenciones. Pero lo peor ahora, apuntó, es saber que su hija "ya no está aquí". "Una vez que tu vida no corre peligro y te incorporas poco a poco a la vida cotidiana, las pérdidas emocionales son lo más duro. Es cuando más se echa de menos a los que ya no están", señaló emocionada.

Confió en que "el tiempo" ayude a los afectados a "superar" lo que pasó y a identificar a los responsables de la tragedia, en la que perdieron la vida 154 personas. "Queremos que quién haya tenido la culpa lo pague. Que se identifique a los responsables para que se haga Justicia", clamó.

ELOGIOS A LA INSTRUCCIÓN

Al igual que otras víctimas, elogió el trabajo del instructor para esclarecer lo sucedido, aplaudiendo el hecho de que haya acudido a la Unión Europea para pedir a la Agencia Europea de Seguridad Aérea un informe pericial sobre las causas del accidente tras la recusación de varios peritos de la comisión independiente que creó el magistrado.

También alabó la instrucción Rafael Vidal Rodríguez, de 31 años, quien ya declaró el pasado diciembre. En su caso, la presencia del Arroyo de La Vega le salvó la vida al evitar que se quemara con las llamas provocadas por la explosión del avión.

Después del tiempo transcurrido, el joven aseguró que se siente mejor de ánimos y que sigue el consejo de su psicólogo: afrontar lo sucedido con humor. Lo hace y así se infiere de su conversación. Pero reconoció que no podría seguir esta recomendación si hubiera perdido a algún ser querido. Rafael viajaba sólo el 20 de agosto de 2008.

La mayoría de los once supervivientes que acudieron a los Juzgados declinaron realizar declaraciones a la prensa al no sentirse capaces todavía de rememorar los hechos. Uno de ellos se limitó a agradecer a quién le salvó la vida. "Sólo quiero dar las gracias a las personas que me sacaron de ese horror. Al bombero que me sacó y al señor que me metió a la ambulancia. Muchas gracias", manifestó visiblemente compungido.

Por ahora, el magistrado mantiene imputados a dos técnicos de Spanair, entre ellos el jefe de mantenimiento de la compañía en Barajas, como responsables de 154 homicidios imprudentes y 18 lesiones imprudentes.