Absuelto en Valladolid el hombre acusado de un acto de sabotaje en una empresa de grúas de la competencia

Se le responsabilizaba del incendio desatado el 1 de enero de 2006 en Grúas Ávila, donde quedaron totalmente calcinadas tres máquinas

VALLADOLID, 4 (EUROPA PRESS)

El Juzgado de lo Penal número 1 de Valladolid dictó sentencia absolutoria en el juicio celebrado contra Fernando A.A. como presunto autor del incendio que en la madrugada del día 1 de enero de 2006 dejó totalmente calcinadas tres máquinas de Talleres y Grúas Ávila S.L, ubicada en el Polígono de Argales, con motivo, tal y como entiende el Ministerio Fiscal, de una guerra de intereses en la que se hallaban inmersas la empresa para la que trabajaba el acusado y la mercantil damnificada, ambas pertenecientes al mismo sector.

En su sentencia, y frente a la petición de dos años por delito de lesiones, la juez fundamentó la absolución en la falta de pruebas sobre la autoría del acto de sabotaje por parte del acusado, ya que los testigos que presenciaron los hechos no llegaron a identificar al hombre que salía de las instalaciones ya que llevaba la cara oculta con un pasamontañas, según informaron a Europa Press fuentes jurídicas.

El imputado se exponía también al pago de un conjunto de indemnizaciones por importe de casi 140.000 euros, ya que a los más de 78.000 euros en que han sido tasadas las grúas--la empresa afectada ha sido ya indemnizada por las compañías aseguradoras, y son éstas, Reale y Mapfre, las que reclaman ahora su parte--se suman otros 59.000 euros que pedía Grúas Ávila por el periodo de tiempo en el que estuvo inactiva hasta contar con nueva maquinaria.

Durante el juicio, el fiscal y las tres acusaciones particulares personadas en la causa, en representación de Grúas Ávila y de las dos aseguradoras, contaron como principal prueba de cargo con el testimonio aportado por cuatro jóvenes que esa madrugada, la Nochevieja de 2005, pasaron con su coche por el Polígono de Argales y al llegar a la altura de la calle Daniel del Olmo oyeron una fuerte explosión y se percataron de que tres grúas de la referida empresa se hallaban en llamas.

MATRÍCULA MEMORIZADA

Los cuatro jóvenes recordaron que al pasar por el recinto de la empresa vieron salir a un hombre con la cara cubierta con un pasamontañas y ropa de trabajo oscura al que casi atropellan con el coche. El sospechoso se acercó a un vehículo que estaba estacionado en las proximidades con la intención de huir y los jóvenes optaron por memorizar la matrícula, la misma que facilitaron luego a la policía y que condujo a la detención de su propietario y presunto autor de los hechos.

Los testigos reconocieron que no pudieron verle la cara pero precisaron que su complexión, de 1,70 metros de estatura y una más que apreciable "barriguita", se correspondía con la del imputado, que es de origen sudamericano.

Por contra, Fernando A.A, quien por aquellas fechas trabajaba para Grúas Toño, negó de forma categórica la autoría del acto de sabotaje en las instalaciones de la empresa de la competencia y añadió que no tenía motivo alguno, pues incluso se llevaba bien con sus trabajadores y había quedado alguna vez a tomar cafés y 'cubatas' con ellos. "¡Soy un puto currante y no tengo nada que ver con este entuerto. Tengo más de dos neuronas, y si hubiera originado este incendio no se me me habría ocurrido ir con mi propio coche", advirtió el imputado, quien alegó que esa noche estaba de guardia en Grúas Toño y para nada se acercó al lugar de los hechos.

Sin embargo, la gerente y propietaria de Talleres y Grúas Ávila S.L, Lucía A.G, reconoció la existencia de ciertas desavenencias surgidas con Grúas Toño a raíz de una huelga en el sector celebrada tiempo antes y, sobre todo, con motivo de la adjudicación de determinados servicios.

Aunque la defensa del imputado solicitó una sentencia absolutoria por falta de pruebas que acreditasen la autoría de los hechos por parte de su patrocinado, como así ocurrió finalmente, las cuatro acusaciones coincidieron al considerar "incontestable" la culpabilidad de Fernando A.A. y esgrimieron como fundamental prueba de cargo la matrícula obtenida de su vehículo por los testigos presenciales del siniestro, que casualmente es la de un trabajador de una empresa de la competencia.

A resultas del incendio, tres grúas quedaron totalmente destrozadas y una cuarta sufrió daños aunque no llegó a arder. Miembros de la Brigada de Policía Científica de la Policía Nacional comprobaron que la cuarta máquina tenía fracturado un cristal y en el interior localizaron un bidón de cinco litros con restos aún de gasolina y una mecha y un mechero. El autor del fuego debió de utilizar guantes puesto que no se hallaron huellas dactilares.