El independista asturiano renuncia a su derecho a última palabra porque el tribunal no le deja hablar en bable

El fiscal de la Audiencia Nacional solicita 8 años de prisión por un delito de estragos intentado de carácter terrorista" MADRID, 13 (EUROPA PRESS) El independentista asturiano Fernando González, que se enfrenta a ocho años de cárcel por intentar colocar, en septiembre de 2005, un artefacto explosivo en las inmediaciones de la sede del PSOE de la localidad de Infiesto (Asturias), renunció hoy a su derecho a la última palabra porque el tribunal de la Audiencia Nacional que le juzga no le ha dejado hablar en bable durante el proceso. El pasado 12 de enero, en la primera sesión del juicio, que hoy finalmente quedó visto para sentencia, la juez Angela Murillo impidió al joven que se expresara en bable por no ser "una lengua cooficial" y alegó que ella, nacida en Extremadura, "también podría hacerlo en castúo", pero entonces tampoco se le "entendería". En la sesión de hoy, la defensa terminó de exponer su informe de conclusiones, en el que solicita que la pena que se le imponga finalmente a su patrocinado no sea por un "delito de estragos intentado de carácter terrorista", como solicita la Fiscalía, sino por "una falta de daños en grado de tentativa". La letrada insistió en que, a su juicio, no está "probado" que el acusado quisiera hacer estallar el artefacto contra la sede socialista, que no supuso "un grave riesgo" para nada ni para nadie y que no hay "ninguna prueba que indique que forma parte de una organización terrorista". El fiscal pidió ayer ocho años de cárcel para el acusado, ya que considera acreditado su intencionalidad de colocar ante la sede socialista el artefacto y sus motivaciones políticas, patentes, en su opinión, en los documentos manuscritos que portaba el acusado y en los que se podía leer "Puxa Asturies dixebra. Puxa Asturies Socialista. Puxa la Republica Popular Socialista Asturiana y Puxa Asturies Llibre ya Socialista". El acusado llegó a encender el artefacto, que no explosionó por la intervención policial. Cuando fue detenido, alertó a los agentes asegurándoles que había un "bichu prendiu" en el interior del vehículo.