Merkel, Köhler y miles de campanas despiden a las víctimas de Winnenden

  • Berlín, 21 mar (EFE).- La canciller alemana, Angela Merkel, el presidente federal, Horst Köhler, y el repicar de miles de campanas de todas las iglesias del estado de Baden-Württemberg despidieron hoy a las 15 víctimas de un joven suicida de 17 años autor de una masacre en un colegio de Winnenden y un concesionario de Wendlingen.

Merkel, Köhler y miles de campanas despiden a las víctimas de Winnenden

Merkel, Köhler y miles de campanas despiden a las víctimas de Winnenden

Berlín, 21 mar (EFE).- La canciller alemana, Angela Merkel, el presidente federal, Horst Köhler, y el repicar de miles de campanas de todas las iglesias del estado de Baden-Württemberg despidieron hoy a las 15 víctimas de un joven suicida de 17 años autor de una masacre en un colegio de Winnenden y un concesionario de Wendlingen.

El emotivo funeral en la abarrotada iglesia de San Carlos Borromeo de Winnenden, retransmitido en directo por televisión, fue seguido por miles de personas desde otras iglesias, pabellones y el estadio de fútbol local, donde fueron colocadas grandes pantallas.

Al comenzar el oficio fueron leídos los nombres de las 15 víctimas, mientras jóvenes escolares del colegio Albertville, vestidos uniformemente de negro y con el anagrama del colegio en el pecho, colocaban por cada una de ellas una gran vela y una flor sobre el altar del templo.

Tan sólo las autoridades, los familiares de las víctimas y los alumnos del colegio asaltado el pasado 11 de marzo tuvieron acceso al templo, en el que celebraron un oficio ecuménico el obispo protestante Otfried July y el católico Gebhard Fürst.

"No podemos callar tampoco el nombre del autor de estos terribles crímenes, Tim Kretschmer", dijo July en su homilía, en la que pidió una oración por el joven asesino, "cuya vida también será presentada ante Dios".

Al término del funeral y el comienzo del acto de Estado en el mismo templo, el presidente federal, Horst Köhler, reconoció que "ya nada es como era" al expresar la conmoción que la masacre ha causado en la pequeña ciudad de 27.000 habitantes y en toda Alemania.

"Muchos de nosotros se deshacen en el dolor. Pero mientras podamos consolarnos unos a otros nuestra vida no es desconsolada. No encontramos sentido a un acto así, pero mientras haya gente que nos necesita y que apreciamos, mientras tengamos una tarea, nuestra vida tiene sentido", dijo Köhler visiblemente emocionado mientras contenía un sollozo al principio de su intervención.

Asimismo hizo un llamamiento a la contención de los productos audiovisuales y los videojuegos violentos y subrayó: "Es una cuestión de respeto a si mismo decidir que películas veo, que juegos juego, que ejemplo doy a mis amigos, mis hijos y conciudadanos".

Köhler y Merkel, expresaron seguidamente sus condolencias personalmente a los familiares de las víctimas, con quienes charlaron breves momentos al término del funeral y el acto público, que se desarrolló a lo largo de mas de dos horas.

Simultáneamente se celebró igualmente un funeral por las víctimas en la cercana localidad de Leutenbach-Weiler, donde vivía Tim Kretschmer, el adolescente de 17 años que, armado con una pistola automática Beretta y vestido con un traje paramilitar negro, fue el autor de la matanza que acabó al verse acorralado y dispararse un tiro en la cabeza.

Por otro lado, los padres de cinco alumnos del colegio Albertville que murieron en la masacre hicieron pública hoy una carta en el diario local en la que apelan al Gobierno alemán y a las autoridades de Baden-Württemberg para que tomen medidas encaminadas a evitar en el futuro crímenes similares.

Los progenitores de las víctimas exigen que se dificulte el acceso de jóvenes y adolescentes a armas de fuego, se limite la proyección de películas violentas en televisión, se prohíban los juegos "asesinos" para videoconsolas y ordenadores, se mejore la protección del menor en internet y se regule la información que ofrecen los medios sobre casos como el de esta masacre.

El día del crimen múltiple, Tim Kretschmer asaltó a primera hora de la mañana varias aulas de su antiguo colegio de Winnenden, donde mató con tiros precisos en la cabeza a nueve alumnos y tres profesoras, para seguidamente iniciar una huida suicida en la que cayó abatido un jardinero en el parque de un cercano centro psiquiátrico.

Tras secuestrar un coche y después de recorrer unos 40 kilómetros, el joven asaltó un concesionario de automóviles en Weidlingen, donde mató a un vendedor y su cliente.

Acorralado ya por la policía, dos de cuyos agentes resultaron gravemente heridos por sus disparos, y tras recibir un balazo en una pierna, el joven se suicidó de un tiro en la cabeza.

Su cuerpo fue incinerado dos días después de la masacre y sus restos serán enterrados próximamente en secreto por su familia en una tumba anónima.