"O me mataba él o lo hacía yo", dice el trabajador que apuñaló a un compañero

  • Santander, 9 mar (EFE).- El hombre con esquizofrenia paranoide que mató a un compañero de trabajo en una obra de Santoña ha declarado hoy que la víctima le hacía la "vida imposible" y, para justificar su actuación, ha alegado: "o me quitaba la vida él a mí o yo se la quitaba a él".

"O me mataba él o lo hacía yo", dice el trabajador que apuñaló a un compañero

"O me mataba él o lo hacía yo", dice el trabajador que apuñaló a un compañero

Santander, 9 mar (EFE).- El hombre con esquizofrenia paranoide que mató a un compañero de trabajo en una obra de Santoña ha declarado hoy que la víctima le hacía la "vida imposible" y, para justificar su actuación, ha alegado: "o me quitaba la vida él a mí o yo se la quitaba a él".

La Audiencia de Cantabria juzga desde hoy, con Jurado popular, a José H.S., que padece una esquizofrenia paranoide con delirios que, según las psiquiatras, "determinaron su actuación".

José H.S. ha reconocido que en enero de 2007 apuñaló en repetidas ocasiones a su compañero, con quien no mantenía una buena relación porque le chillaba y no le facilitaba los materiales que necesitaba para realizar su trabajo, según ha señalado a preguntas de los letrados.

El acusado ha relatado que el día en que ocurrieron los hechos había discutido con la víctima porque se había negado a darle una manguera que le había pedido.

Según José H.S., fue a buscar a su compañero y lo encontró en los garajes reparando un vehículo de obra y, cuando le preguntó, repitió "de muy mala forma" que no le iba a dar la manguera.

Ha agregado que la víctima estaba utilizando un destornillador en ese momento y le amenazó con él, lo que motivó que se pusiera "muy nervioso".

"Ya me estaba tocando mucho las narices", ha dicho José H.S., que ha apuntado que, mientras él no había tenido con anterioridad ningún conflicto en el trabajo, el fallecido sí había tenido "altercados con compañeros".

Según ha explicado, mientras discutía con la víctima se dio cuenta de que llevaba encima un cuchillo de monte que había comprado el día anterior, y que sacó de un bolsillo del chaleco para apuñalar a su compañero.

El acusado ha subrayado que no sabe lo qué se le pasó "por la cabeza" al cometer ese acto y que, después de hacerlo, salió corriendo y abandonó el lugar en su vehículo, aunque chocó con otro turismo, que robó aprovechando que el conductor se había apeado.

Después, condujo el vehículo robado hasta la localidad vizcaína de Sestao, donde confesó los hechos en una Comisaría de la Ertzaintza puesto que, según ha asegurado, siempre tuvo la idea de entregarse.

El acusado ha admitido que asestó a la víctima cuatro puñaladas y que todas fueron desde el frente, aunque las forenses han explicado que la víctima recibió una docena, seis de ellas mortales y varias en la espalda.

Las forenses que realizaron la autopsia al cadáver han afirmado además que el cuerpo no presentaba lesiones que revelaran que la víctima se había defendido.

Han remarcado que las heridas se infligieron con mucha fuerza, hasta el punto que alguna de las puñaladas fracturaron costillas y órganos vitales.

Las psiquiatras que evaluaron al acusado tras haber cometido los hechos han declarado que éste padece una esquizofrenia paranoide con delirios, un estado en el que, a su entender, cometió la agresión.

Según han recalcado, cuando ocurrieron los hechos, José H.S sufría delirios en los que "pensaba que le persigue la Policía" y creía que la víctima también era policía y "trataba de captarle".

Según estas peritos, cuando apuñaló a su compañero, José H.S. no tenía "conocimiento" ni "voluntad" y estaba "dominado por ese delirio".

La Fiscalía y la acusación particular consideran que el acusado ha cometido un asesinato y solicitan su internamiento en un centro psiquiátrico penitenciario por un periodo de 16 años y 22 años, en cada caso.

Sin embargo, la defensa, que entiende que los hechos son homicidio y no asesinato, plantea la libre absolución para el acusado, con la aplicación de una medida de internamiento en un centro psiquiátrico por un máximo de cinco años.