Víctimas piden 600 millones de dólares por un fallo del sistema de seguridad

  • Corrige en el titular y el primer párrafo de la noticia transmitida con la clave NE3067 las indemnizaciones que reclaman las víctimas del accidente.

Víctimas piden 600 millones de dólares por un fallo del sistema de seguridad

Víctimas piden 600 millones de dólares por un fallo del sistema de seguridad

Corrige en el titular y el primer párrafo de la noticia transmitida con la clave NE3067 las indemnizaciones que reclaman las víctimas del accidente.

Barcelona, 22 abr (EFE).- Los familiares de 30 niños rusos que murieron en un choque aéreo cuando viajaban de vacaciones hacia Barcelona piden indemnizaciones que suman 600.000.000 de dólares a las empresas estadounidenses fabricantes del sistema de seguridad del avión, que creen que falló al no evitar la colisión.

En el Juzgado de Primera Instancia número 34 de Barcelona se ha celebrado hoy la última sesión del juicio contra las dos compañías, Honeywell y ACSS, que son las que controlan el negocio de distribución de los dispositivos de seguridad TCAS, que cuesta unos 100.000 dólares cada uno y tienen instalados en cerca de 25.000 aviones de todo el mundo.

El Juzgado de Barcelona -donde ha recaído el caso por ser la ciudad adonde se dirigía el avión- deberá decidir si el sistema TCAS falló sin poder evitar el accidente, ocurrido en julio de 2002 al colisionar en pleno vuelo sobre la frontera franco-alemana un Tupolev de la compañía rusa Bashkirian Airlines con un Boeing 757 de la empresa de mensajería DHL, lo que causó 71 muertos, 45 de ellos niños.

Los padres de algunos de los niños fallecidos, que iban a pasar unos días de vacaciones en Cataluña gracias a un premio que consiguieron por su brillantez en los estudios, han acudido hoy a la última sesión del juicio, con pancartas exigiendo justicia, en la única esperanza que les queda de ser resarcidos económicamente por la catástrofe aérea.

La Audiencia de Barcelona condenó recientemente a la compañía rusa Bashkirian Airlines y a su aseguradora a pagar indemnizaciones de 20.400 euros a cada una de las familias, pero ambas compañías han quebrado sin poder resarcir a las víctimas por el accidente.

En Suiza, donde estaba la torre de control que dirigía el trayecto de los aviones, se llevó a cabo un proceso penal que derivó en condenas a varios controladores aéreos, uno de los cuales acabó asesinado por un ciudadano ruso que perdió a su esposa y a sus dos hijos en la catástrofe aérea.

En el litigio que ahora debe dirimir un Juzgado de Barcelona, las familias rusas mantienen que la colisión aérea podría haberse evitado si el sistema de seguridad TCAS hubiera activado correctamente la alarma.

Según el letrado, el TCAS funcionó bien en una primera fase, al advertir a los tripulantes del avión ruso de que debía ascender para evitar colisionar con el Boeing, pero el piloto decidió obedecer una orden contradictoria que recibió desde la torre de control suiza y que le recomendaba descender el vuelo.

El TCAS, no obstante, está programado para invertir las órdenes de ascenso y descenso cuando el avión ha desobedecido su primera indicación, pero en el caso del Tupolev la llamada "alarma de inversión" no funcionó como estaba previsto, mantiene el abogado.

Otra de las irregularidades que denuncia la representación legal de los familiares rusos es que el manual de funcionamiento del TCAS es "ambiguo, poco claro e incoherente", como, según el letrado Carlos Villacorta, reconoció ante la comisión de investigación que se creó en Alemania para investigar las causas del accidente.

Hace apenas una semana, ha insistido Villacorta, la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos aprobó una modificación del sistema TCAS de seguridad que podría haber evitado la colisión entre el Tupolev y el Boeing.

En declaraciones a Efe, el presidente de la Asociación de Víctimas del accidente aéreo, Zulfat Jammatov, ha expresado su confianza en que la justicia los resarcirá económicamente por la muerte de los escolares, cuyo destino final era pasar unos días de vacaciones en Port Aventura. EFE

rg/pll/pv/jrr