Argentina registra un aumento paulatino de víctimas por la violencia machista

  • Buenos Aires, 8 mar (EFE).- Una mujer es asesinada cada tres días en Argentina por violencia machista, una "escalofriante" cifra que aumenta progresivamente, como reflejan las 166 denuncias que se realizan a diario únicamente en las comisarías de la Mujer y la Familia de la provincia de Buenos Aires, la más poblada del país.

Argentina registra un aumento paulatino de víctimas por la violencia machista

Argentina registra un aumento paulatino de víctimas por la violencia machista

Buenos Aires, 8 mar (EFE).- Una mujer es asesinada cada tres días en Argentina por violencia machista, una "escalofriante" cifra que aumenta progresivamente, como reflejan las 166 denuncias que se realizan a diario únicamente en las comisarías de la Mujer y la Familia de la provincia de Buenos Aires, la más poblada del país.

Aunque en Argentina no existen registros unificados y centralizados desde el Estado sobre los casos de violencia hacia la mujer, como hay en otros países, se puede apreciar que el número de denuncias crece cada año, afirmó hoy a Efe Natalia Calisti, del Fondo de Población de Naciones Unidas.

Los últimos datos disponibles señalan que en los primeros diez meses de 2008 se recibieron un total de 52.351 denuncias de actos de violencia de género, lo que supone un incremento del 266 por ciento en relación a las de 2006, que no llegaban a las 20.000, apuntó.

Ante esta preocupante situación, y con motivo del Día Internacional de la Mujer, que se celebra hoy, las Naciones Unidas presentaron un informe elaborado a fines del pasado año y lanzado una campaña para intentar "eliminar la lacra" de la violencia de género.

Otro de los datos proporcionados por Calisti en el caso de Argentina es que el número de atención telefónica al que las mujeres pueden acudir en caso de violencia, el 911, recibió entre febrero y octubre de 2008 un promedio de mil llamadas mensuales, de las cuales el 46% correspondió a pedidos de auxilio ante una situación de emergencia.

De las 10.946 llamadas registradas en ese lapso, en ocho de cada diez casos el agresor era el ex o actual pareja de la víctima.

La estadística marcó que en el 92 por ciento de los casos la violencia sufrida era física, además de psicológica, mientras que un 34 por ciento de los casos hubo también amenazas de muerte, comentó la experta.

En lo que respecta al ámbito judicial, en Buenos Aires cada día se inician una media de catorce causas por violencia familiar. De enero a noviembre del pasado año se ingresaron 4.419 denunciadas a la justicia, una cifra que ha crecido un 117 por ciento en relación a 2005.

Aunque el elevado aumento de estas cifras se debe, en parte, a una mayor conciencia social y a una mayor disponibilidad de políticas públicas, la situación no deja de ser preocupante.

Por eso, la ONU ha impulsado una campaña de prevención, vigente desde finales del pasado año, en la que bajo el lema "Unidos para poner fin a la violencia contra las mujeres", pretenden prevenir y eliminar esta problemática vigente en todo el mundo.

La senadora argentina María Cristina Perceval, autora del proyecto de Ley contra la Trata de Personas, aseguró a Efe que Argentina ha adoptado como decisión esta campaña internacional para erradicar lo que ha calificado como "la epidemia de la desigualdad".

"Si bien se ha avanzado mucho en los últimos años, falta una mayor presencia del Estado", matizó la legisladora, que impulsa una ley integral de "prevención, erradicación y sanción de toda forma de violencia contra la mujer", que está a la espera de ser sancionada por la Cámara de Diputados.

En opinión de Perceval, el Estado y las jurisdicciones provinciales deben trabajar de manera "articulada y transversal", y no de forma aislada, así como tener en su agenda como prioridad la violencia contra las mujeres y la protección a sus víctimas.

La senadora argentina comentó que el caso de España ha sido su "fuente de inspiración" en la elaboración de este proyecto de ley, que espera que aporte que todas las áreas del Estado y el conjunto social le digan "basta a la violencia".

Desde su punto de vista esto implica "no solo un cambio cultural y una profundización de la democracia paritaria, sino también dotar de presupuestos y competencias técnicas al Estado para que este problema pueda ser superado".