Exigen a la presidenta filipina que admita la existencia de los "escuadrones de la muerte"

  • Manila, 30 abr (EFE).- La organización "Human Rights Watch" (HRW) reclamó hoy a la presidenta filipina, Gloria Macapagal Arroyo, que reconozca la existencia en una ciudad del sur del país de "escuadrones de la muerte" a sueldo del alcalde.

Exigen a la presidenta filipina que admita la existencia de los "escuadrones de la muerte"

Exigen a la presidenta filipina que admita la existencia de los "escuadrones de la muerte"

Manila, 30 abr (EFE).- La organización "Human Rights Watch" (HRW) reclamó hoy a la presidenta filipina, Gloria Macapagal Arroyo, que reconozca la existencia en una ciudad del sur del país de "escuadrones de la muerte" a sueldo del alcalde.

Se trata de Rodrigo Duterte, regidor de la localidad de Davao y apodado "El Castigador" por su dura postura contra el crimen, pues acaba con los delitos ajusticiando a los delincuentes fuera de los tribunales, según HRW.

"Dadas las pruebas contra las autoridades locales en la ola de violencia, el silencio de Arroyo puede ser visto como apoyo tácito a la los escuadrones de la muerte", opinó la subdirectora para Asia del colectivo, Elaine Pearson.

También criticó a todas las instituciones, sobre todo la Comisión de Derechos Humanos y la Policía, que le dijeron que investigarían el asunto y hasta ahora no les han aportado datos.

"Es difícil que puedan investigar algo cuya existencia niegan", señaló Pearson.

Cuando fue divulgado hace un mes, el informe de HRW "Puedes morir cualquier día" sobre las bandas de matones del alcalde de Davao causó revuelo en Filipinas e irritó al Gobierno y las fuerzas de seguridad.

La mayoría de los asesinos a sueldo son ex guerrilleros islámicos o comunistas, policías o criminales comunes reclutados por Duterte, un antiguo miembro del mundo del hampa que entró en política para limpiar su nombre en los años 80.

El político, quien recorre escopeta en mano las calles en su motocicleta Harley Davidson para dejar claro quien manda, presume de que la ciudad es un remanso de paz en pleno polvorín de Mindanao, una de las regiones más peligrosas de toda Asia.

HRW exige al Ejecutivo que le pare los pies y acabe con la impunidad de sus "escuadrones de la muerte", un concepto que prolifera por Filipinas, cuyos políticos suelen solucionar a tiros sus disputas.

Sin embargo, hasta ahora el Gobierno se ha mostrado incapaz de detener al polémico alcalde, a quien Arroyo contrató en 2003 como asesor personal de seguridad por su fama de "tipo duro" contra el crimen.

Entre otras medidas, Duterte ha ordenado dar latigazos a los ladrones y obliga a los conductores temerarios a pasear desnudos por las calles de Davao antes de ser encarcelados.